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<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://ponienteflojo.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title/><description/><link>https://ponienteflojo.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title/><link>https://ponienteflojo.blogia.com/2007/082204.php</link><guid isPermaLink="true">https://ponienteflojo.blogia.com/2007/082204.php</guid><description><![CDATA[<strong>Isa&iacute;as Bueno.<span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span>Inseguridad en la Bah&iacute;a</strong> <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoBodyText">Ya van dos hostiones de tres pares en lo que va de a&ntilde;o. Pero este &uacute;ltimo hundimiento &mdash;o parcial hundimiento&mdash; quedar&aacute; repartido entre Gibraltar y Espa&ntilde;a, para que no todo el marr&oacute;n nos lo comamos nosotros, a veces hay que compartir, como buenos hermanos. Con todo, en la Bah&iacute;a de Algeciras, creo, no estamos seguros. Salga el sol por donde salga. Si en vez de colisionar un petrolero contra un chatarrero son dos petroleros los que se hostian, se mea la perra. Pero como en este pa&iacute;s, especialmente en esta zona, nos la suda todo esto y no pedimos responsabilidades porque nos la pelan de igual modo las cuestiones del mar y lo de los siniestros nos la trae al pairo, como tambi&eacute;n pasamos tres kilos que los que deben controlar la Bah&iacute;a no controlen, pues ah&iacute; andamos calladitos con el rabo entre las piernas desconociendo que, el d&iacute;a menos pensado, pagaremos caro, muy caro, que hayamos mirado hacia otro lado.</p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoBodyText">Cualquier d&iacute;a colisionan dos petroleros o gaseros o se nos mete encima un temporal y se hartan de agua los pasajeros de un ferrys &mdash;no seas exagerado, Isa&iacute;as, dir&aacute;n algunos&mdash;, y cr&eacute;anme si les digo que esa noticia la grabar&eacute;, al paso que vamos, antes de jubilarme. No s&eacute; si son &mdash;estoy haciendo memoria&mdash; nueve o diez los siniestros en el Estrecho y en la Bah&iacute;a los que llevo a las espaldas, y en todos ellos, exist&iacute;a Tarifa Tr&aacute;fico; en otros, ya se encontraba en servicio la torre de control mar&iacute;timo de Algeciras. Y ahora, visto lo visto, me pregunto para qu&eacute; leches sirven las torres. En estas estancias sombr&iacute;as,<span>&nbsp; </span>hay pantallas &mdash;no saben ustedes cu&aacute;ntas&mdash; de radar por las que se &ldquo;controlan&rdquo; &mdash;y lo entrecomillo porque para m&iacute; que controlan lo que usted y yo sabemos&mdash; los buques que surcan nuestras aguas, pero creo que s&oacute;lo eso: &ldquo;controlar&rdquo;, preguntar a d&oacute;nde van y de d&oacute;nde vienen, qu&eacute; llevan en sus barrigas y qu&eacute; bandera o tripulaci&oacute;n llevan a bordo. Pero nada m&aacute;s. Cuando dos buques se encuentran de cara, nadie les advierte del riesgo de colisi&oacute;n &mdash;como es el caso de las torres a&eacute;reas&mdash;. Ninguna torre llama por radio al barco y dice oye, fulano, que mengano te va a endi&ntilde;ar por la amura de estribor o la de babor. Que se las arreglen sus capitanes. Total,<span>&nbsp; </span>con ponerles luego una multa y recoger la mierda, tenemos bastante, oiga. Y si un buque se mete en la ruta, rumbo, derrotero, o como diantre se diga, del otro, que le den por el buje. Me da igual que haya salido del puerto de Gibraltar o del de Algeciras: que se busquen la vida los capitanes, que para eso les pagan. Nosotros a lo nuestro: a mirar las pantallitas de radar y a ver los barquitos que van de aqu&iacute; para all&aacute; de mala manera navegando por rutas totalmente inseguras. A los hechos me remito, se&ntilde;ores. </p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal">Lo que m&aacute;s me fastidia es que, a estas alturas de la pel&iacute;cula que vemos &mdash;y lo que no vemos&mdash; casi semestralmente, todav&iacute;a no haya ca&iacute;do la cabeza de ning&uacute;n responsable de la Marina Mercante de este lado de la Bah&iacute;a. Del otro lado no les hablo porque ya les doy para ir pasando cuando toca, que toca con frecuencia. Por cierto, a los gibraltare&ntilde;os, cuando les reviente un buque por hacer <em>bankering</em> de mala manera, a ver c&oacute;mo nos las arreglamos, &iquest;recogemos<span>&nbsp; </span>el fuel del mar nosotros o ellos? Ser&aacute; algo que habr&aacute; que tratar en la pr&oacute;xima reuni&oacute;n tripartita esa de buen rollito que se traen los paisanos.<span>&nbsp; </span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal">Pero bueno, a lo que iba. Dec&iacute;a que nadie ha saltado de su sill&oacute;n para dimitir como tampoco nadie le ha exigido a cargo alguno que dimita. Que las cosas sigan as&iacute;. Total, se dir&aacute;n algunos, para tres d&iacute;as que me quedan en el convento... Lo que s&iacute; se tomaron inmediatamente, luego de la colisi&oacute;n entre el <em>New Flame</em> y el <em>Torm Gertrud</em>, fueron las medidas de seguridad oportunas ante posibles vertidos de fuel o gasoil al mar, en tomar esas medidas somos los primeros, los mejores, pero como la colisi&oacute;n se produjo cerca de Gibraltar, dijo el delegado del Gobierno en Andaluc&iacute;a, pues le tocaba a las autoridades gibraltare&ntilde;as &ldquo;tomar las decisiones oportunas&rdquo;. Vaya, me dije. Ahora s&iacute; tiene Gibraltar aguas propias. Cuando no interesa, los llanitos no tienen m&aacute;s que el agua del grifo. Por cierto, &iquest;d&oacute;nde est&aacute;n hoy los ecologistas? Ah, claro, como no ha habido vertido, pues no pasa nada. Yo los hac&iacute;a, f&iacute;jense, a las puertas de alguna administraci&oacute;n pidiendo seguridad en la Bah&iacute;a, pero se habr&aacute;n ido de vacaciones, con el Nano. </p>]]></description><pubDate>Wed, 22 Aug 2007 20:39:00 +0000</pubDate></item><item><title/><link>https://ponienteflojo.blogia.com/2007/082203.php</link><guid isPermaLink="true">https://ponienteflojo.blogia.com/2007/082203.php</guid><description><![CDATA[<h1 style="margin: 0cm 0cm 0pt">Isa&iacute;as Bueno.<span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span>La arrogancia imperturbable</h1><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoBodyText">Nunca me gustaron los arrogantes. No los aguanto. Los esquivo. Procuro pasar el menor tiempo con ellos; y cuando debo tenerlos al lado, me recomen los h&iacute;gados. De hecho, a todo aquel que he conocido a lo largo de mi vida con esas dotes demon&iacute;acas, apenas si le he mirado un par de veces a la cara, y, cuando lo he hecho, ha sido para referirle su m&aacute;s absoluto estado de pobreza interior. Porque se puede ser pobre de muchas cosas; sin embargo, ser pobre de esp&iacute;ritu es realmente triste, pat&eacute;tico y, sobre todo, se es un ser enfermo, carente de vida plena. S&eacute;<span>&nbsp; </span>de algunos, y algunas, que, crey&eacute;ndose los amos de cuanto le rodean, han ca&iacute;do en la falta de humildad arrop&aacute;ndose con la mejor manta que han conocido a lo largo de su vida, esto es, la arrogancia, y, como cab&iacute;a esperar, se han dado con estr&eacute;pito contra una pared infranqueable. Ahora toca pagar y mentir: porque &eacute;sa es otra; en vez de corregir los errores cometidos, el arrogante falsea la realidad del asunto con tal de salvarse. </p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoBodyText">La arrogancia no ha sido nunca buena amiga de nadie, excepto de quien o quienes la padecen, y, mucho menos, compa&ntilde;era con la que compartir el arduo trabajo cada d&iacute;a; porque terminas perdi&eacute;ndolo todo. La arrogancia le lleva a uno a cometer errores tales como amenazar al pr&oacute;jimo para beneficio propio o de unos pocos. La arrogancia te hace olvidar d&oacute;nde estuviste la &uacute;ltima vez y por qu&eacute; ya no est&aacute;s; pero ni por esas escarmientas esos pobres. El arrogante, igual que le sucede al envidioso, &ldquo;es un ingrato que detesta la luz que le alumbra y le calienta&rdquo;, dijo V&iacute;ctor Hugo. Y como tambi&eacute;n apunt&oacute; Napole&oacute;n, &ldquo;la envidia es una declaraci&oacute;n de inferioridad&rdquo;, que el arrogante &mdash;esto lo anoto yo&mdash; hace enaltecer para no ser detectado. El arrogante se mueve en su mundo irreal, y los que estamos en derredor somos su circo. </p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoBodyText">Esto de la arrogancia tiene para escribir un libro si de veras se conoce a unos cuantos tipos de estos. En el arrogante, por ejemplo, no reside claro que hay que tratar al peque&ntilde;o como t&uacute; quieres que te traten los mayores. Y para concluir el repaso filos&oacute;fico a los pobres de esp&iacute;ritu, a&ntilde;adir&eacute; otra cita: &ldquo;con buenas palabras se puede negociar, pero para engrandecerse se requieren buenas obras&rdquo;, al menos eso dijo Lao-ts&eacute;.</p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoBodyText">La arrogancia, consume las fuerzas de quien la practica, haci&eacute;ndole sentir un impulso inmediato a pisar al de abajo. Ello le lleva, m&aacute;s pronto que tarde, al fracaso. Un consejo esencial en marketing dice: El &eacute;xito conduce a la arrogancia y la arrogancia al fracaso. Se dice del marketing, pero podr&iacute;a aplicarse tambi&eacute;n a la literatura, &iquest;no? En cambio, el arrogante es servil con el de arriba. Si le est&aacute; echando un cable al del piso 56 es porque el arrogante pretende algo mucho m&aacute;s a cambio. Si le fallas al arrogante luego de haberte hecho una asistencia, m&aacute;s vale que se diga eso de maric&oacute;n el &uacute;ltimo. El arrogante, el soberbio, el desde&ntilde;oso, nunca pide perd&oacute;n; su ego lo impide, y mentir, en tal caso, es cuanto le queda para lavar su mala imagen. El perfil del arrogante es, generalmente, el de un tipo, o tipa, a los que les gustan viajar para inventarse pasados gloriosos, son retadores, o retadoras, buenos oradores, carism&aacute;ticos, evitan mirarte a los ojos &mdash;porque saben que pueden ser delatados&mdash; y nunca se arriesgan por nada ni por nadie; lo quieren todo libre de polvo y paja. </p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoBodyText">George Washington reclamaba ser llamado &ldquo;Su poder&iacute;o, el Presidente de los Estados Unidos&rdquo;; Col&oacute;n, &ldquo;Almirante de los Oc&eacute;anos y Virrey de las Indias&rdquo;; Catalina la grande, &ldquo;Su Majestad Imperial&rdquo;. Al prenda que tengo m&aacute;s cerca, &iquest;c&oacute;mo le llamar&iacute;a yo? &iquest;Ilustr&iacute;simo Se&ntilde;or de las Artes y las Letras? Mejor le doy un consejo al arrogante: &ldquo;El secreto de la sabidur&iacute;a, del poder y del conocimiento es la humildad&rdquo;, dijo Ernest Hemingway. &Eacute;ste s&iacute; que es un ilustre de las letras. </p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;]]></description><pubDate>Wed, 22 Aug 2007 20:36:00 +0000</pubDate></item><item><title/><link>https://ponienteflojo.blogia.com/2007/082202.php</link><guid isPermaLink="true">https://ponienteflojo.blogia.com/2007/082202.php</guid><description><![CDATA[<h1 style="margin: 0cm 0cm 0pt">Isa&iacute;as Bueno.<span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span>La lata amarilla</h1><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoBodyText">Es un se&ntilde;or de avanzada edad el que est&aacute; sentado en un banco met&aacute;lico, escurridizo, guarecido bajo un techo que desprende flama como la plancha ardiente de una cocina de bar. A esa hora bochornosa, a&uacute;n<span>&nbsp; </span>no ha llegado el autob&uacute;s urbano que llevar&aacute; al hombre a su barrio. La verdad es que, luego de mirar el se&ntilde;or la hora en su reloj, advierte que lleva esperando el transporte al menos treinta y cinco minutos, y que a esas alturas de la espera a&uacute;n no tiene claro que por all&iacute; pase el de su destino; porque como no hay informaci&oacute;n alguna en la parada, pues s&oacute;lo queda perseverar para saber si va a ser v&iacute;ctima de un plat&oacute;n o no. Paciente, mira hacia un lado y otro de la v&iacute;a y s&oacute;lo distingue un asfalto infernal y lujosos autom&oacute;viles con las ventanillas cerradas para que el fr&iacute;o del aire acondicionado no se esfume. Qu&eacute; lujo, se dice el hombre, corriendo la vista mientras libra el coche la calzada. Sabe, el se&ntilde;or, que posiblemente a &eacute;l le aguarde tambi&eacute;n esa recompensa del aire fresco, pero se equivoca en sus elucubraciones, porque los autobuses esos s&oacute;lo dejan sentir la frescura cuando funciona el aparato refrigerador en algunos de la flota, no en todos.</p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoBodyText">Al fin, luego de tres cuartos de hora, llega lo que en Canarias llaman guagua y aqu&iacute; oj&uacute;. El se&ntilde;or se pone en pie, y permanece quieto en la arista misma de la acera. El autob&uacute;s se detiene. &iquest;Es &eacute;ste el autob&uacute;s de la Granja? Le inquiere el se&ntilde;or al conductor de la lata met&aacute;lica aquella con ruedas. No, le responde el joven chofer de un manojo de hierros casi oxidados. Creo que es el siguiente, oiga, le informa. Y &iquest;a qu&eacute; hora pasa? No lo s&eacute;, tiene que esperar, es la &uacute;ltima respuesta. Y el autob&uacute;s se pone en marcha envuelto en una humareda negra como los infaustos minutos de los que depende que el hombre viaje o no en ese ruin, obsoleto y denunciable transporte algecire&ntilde;o.<span>&nbsp; </span>Y hasta aqu&iacute; mi<span>&nbsp; </span>relato; ahora, viene la queja.</p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoBodyText">Me anuncian hace unas semanas que el precio del autob&uacute;s ha subido; y algunos de sus habituales clientes lo admiten. Lo que no se admite, en absoluto, es que los usuarios tengamos que abonar una cantidad de dinero por un transporte arcaico, de mal aspecto y a veces inseguro. Adem&aacute;s de contaminante. El otro d&iacute;a caminaba yo por el Paseo Mar&iacute;timo de Algeciras y advert&iacute;, en el horizonte, una bola cuajada de negrura. Era humo de los autobuses. Sus tubos de escapes deben de estar en mal estado o las revisiones peri&oacute;dicas nos las pasan adecuadamente. El caso es que, los 20 c&eacute;ntimos de m&aacute;s que pagamos, al parecer no solucionan el problema contaminante ni otros. Por ejemplo, que en todas las paradas de Algeciras no haya paneles en el que se nos informe de los horarios y destinos &mdash;solo se cuelgan t&iacute;as buenas comiendo helados, y cosas por el estilo&mdash;. Que el conductor te diga que si tu coche no ha llegado; que esperes. Que cuando llegue tu urbano, antes de llegar a tu destino que en media hora hubieses hecho caminando; tardes tres cuartos de hora o m&aacute;s pagando, adem&aacute;s, m&aacute;s caro. Que te toque un autob&uacute;s en el que hagas el viaje escorado porque los amortiguadores est&aacute;n de pena. Estas quejas me las trasmiten los usuarios afines, y yo, en cumplimiento de mi compromiso como articulista u opinante en este diario, le comunico a quien o quienes correspondan lo que sufrimos los ciudadanos de este pueblo. Perd&oacute;n, ciudad. La ciudad de Algeciras tiene muchas carencias, todas conocidas, pero el transporte urbano es la Biblia en verso. La mayor clientela de esta compa&ntilde;&iacute;a, C.T.M, son personas mayores que para librar lo que para ellos son largas distancias, dependen de ese bast&oacute;n a veces pobre. O&iacute; en la radio no hace muchos d&iacute;as, a un se&ntilde;or, no recuerdo ahora exactamente a qui&eacute;n, al parecer responsable de este servicio, que las cosas iban a cambiar con respecto al medio de transporte m&aacute;s cutre que queda en Espa&ntilde;a &mdash;como siempre en este pueblo&mdash;, pero mientras tanto, debemos seguir pagando un precio insultante para desplazarnos, contaminando el doble que con nuestros coches, en esa lata amarilla que para lo &uacute;nico que de verdad sirve es para la propaganda electoral, esa que viaja fresquita porque va por fuera. Y si los responsables quieren corroborar lo que escribo, que hagan una encuesta &mdash;como las de las elecciones&mdash;, que ya ver&aacute;n el hosti&oacute;n que se pegan.</p>]]></description><pubDate>Wed, 22 Aug 2007 20:35:00 +0000</pubDate></item><item><title/><link>https://ponienteflojo.blogia.com/2007/082201.php</link><guid isPermaLink="true">https://ponienteflojo.blogia.com/2007/082201.php</guid><description><![CDATA[<h1 style="margin: 0cm 0cm 0pt">Isa&iacute;as Bueno.<span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span>El Mediterr&aacute;neo se muere</h1><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoBodyText">El t&iacute;tulo de este art&iacute;culo son palabras que Jacques Cousteau pronunci&oacute; a finales de los 60. A m&iacute; no me sorprende que los ecologistas sostengan que el Mare Nostrum sea el mar m&aacute;s contaminado del mundo. Y no me sorprende porque somos chanchos de cojones los 130 millones de almas que habitamos en sus 46.000 kil&oacute;metros de litoral europeo, y si a eso le a&ntilde;adimos que la gran mayor&iacute;a de pueblos y ciudades costeras no poseen depuradoras y si las tienen no funcionan o lo hacen mal, pues ah&iacute; tenemos que el mar Mediterr&aacute;neo est&eacute; de pena. El at&uacute;n rojo, tan codiciado en todo el planeta, principalmente en Jap&oacute;n, se est&aacute; yendo a la covacha, a la tortuga boba le quedan dos telediarios, dos Gran Hermano a una especie de delf&iacute;n, cinco C&aacute;mera Caf&eacute; a tres especies de ballenas y poco menos a la calidad del agua, que es de lo m&aacute;s triste que podamos comprobar. </p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal">Pero sigamos con las cifras. El mar Mediterr&aacute;neo refresca tres continentes: Europa, Asia y &Aacute;frica. Agrupa a veinte estados con sus 400 millones de habitantes incluidos. Es el mayor destino tur&iacute;stico del mundo y agrupa la mayor biodiversidad de Europa.<span>&nbsp; </span>El 50% del tr&aacute;fico mar&iacute;timo del mundo surca sus aguas, en las que desembocan los principales r&iacute;os, el 80% de los cuales est&aacute;n contaminados. Un chap&uacute;, oiga. Y por si fuera poco, la &uacute;nica salida que tiene el Mediterr&aacute;neo para depurar sus aguas es el estrecho de Gibraltar, al que por cierto tambi&eacute;n le hace falta una manita de pintura, o sea.</p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal">Como ocurre con todo, los pol&iacute;ticos se han estado pasando por el mism&iacute;simo forro los veinte a&ntilde;os de actuaciones que se han empleado solamente en medir la calidad del agua &mdash;nivel de contaminantes y las zonas m&aacute;s afectadas&mdash; y en ning&uacute;n momento en detener la masacre ambiental, es decir, algo as&iacute; como hacerse el tonto, mirar hacia otro lado o callar bocas. Pero claro, como el mayor nivel de contaminaci&oacute;n lo extiende las construcciones incontroladas en las cotas &mdash;por lo que hay media Espa&ntilde;a metida en el trullo&mdash;, las grandes industrias &mdash;que sueltan la tela en los despachos nacarados de alg&uacute;n que otro golfo&mdash;, los vertidos de petr&oacute;leo &mdash;que tantas hipotecas paga todos los a&ntilde;os&mdash; y un largu&iacute;simo etc&eacute;tera, pues luchar contra el mal es, no<span>&nbsp; </span>imposible, una utop&iacute;a solo alcanzable por el polvo de oro. </p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal">Pero lo que viene ahora es la leche. Resulta que ojeo en una p&aacute;gina web, al parecer de lo m&aacute;s eco, eco, eco, eco ecologista, una serie de art&iacute;culos que denuncian las dolencias de nuestro mar y, al pie de la p&aacute;gina de uno de los art&iacute;culos que me pone la piel de gallina con las cifras, leo: &ldquo;Tu crucero por el Mediterr&aacute;neo por tan solo 350 euros&rdquo;. &ldquo;Ahora t&uacute; tambi&eacute;n puedes disfrutar del Mediterr&aacute;neo navegando por sus aguas&rdquo;. &ldquo;Compra&rsquo;t Casa a Menorca. <span>Invierteix i Guadeix per 290 &euro;/mes&rdquo;. </span>Hay que joderse, oiga... Ahora, m&aacute;s abajo, contin&uacute;a: &ldquo;Aguas residuales: Construcci&oacute;n y urbanismo, ofrecemos soluciones&rdquo;. Mu&aacute;, por esta que es para volverse majareta. Uno d&aacute;ndole a la tecla para concienciar a la pe&ntilde;a y resulta que hasta los que publican estos datos se lo pasan todo por los huevos sin compasi&oacute;n. Es, pongamos un ejemplo, como si se diera en las p&aacute;ginas de un diario la noticia de que un hombre dispara tres veces a su pareja y, m&aacute;s abajo, en la publicidad, lee usted: Se venden recortadas a buen precio. Compre aqu&iacute; la caja de cartuchos para su <em>superpuesta</em>. Machetes afilados por tres euros,<em> </em>y cosas por el estilo.</p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal">No obstante, el Mediterr&aacute;neo se muere y ello ya es una realidad. Este verano, me consta, los ecologistas &mdash;honrados&mdash; se est&aacute;n dejando la piel en la salinidad del mar para desenterrar misterios, poner denuncias y clamar la atenci&oacute;n de los pol&iacute;ticos. Nosotros, los veraneantes o ba&ntilde;istas, domingueros o rom&aacute;nticos, debemos unirnos a esas protestas si se tercian, y hablemos m&aacute;s del asunto con los amigotes, porque lo de los fichajes del Real Madrid y el Bar&ccedil;a ya nos lo sabemos, pero que la mierda nos come, a&uacute;n no lo alojamos en un lugar muy claro de nuestra retorcida conciencia. As&iacute; que pong&aacute;monos las pilas y cavilemos sobre ello para que luego no tengamos que ir al m&eacute;dico pidiendo remedio a nuestro mal irreversible. Que es lo que solemos hacer, dicho sea de paso.<span>&nbsp;&nbsp; </span></p>&nbsp;&nbsp;]]></description><pubDate>Wed, 22 Aug 2007 20:30:00 +0000</pubDate></item><item><title/><link>https://ponienteflojo.blogia.com/2007/071903.php</link><guid isPermaLink="true">https://ponienteflojo.blogia.com/2007/071903.php</guid><description><![CDATA[<strong>Isa&iacute;as Bueno.<span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span>Los recuerdos de Abdul</strong> <p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal">Conversaba yo el otro d&iacute;a con Abdul, un amigo de hace a&ntilde;os, marroqu&iacute;. Abdul hab&iacute;a llegado a Espa&ntilde;a en patera pero lo trincaron, as&iacute; que volvi&oacute; a intentar el cruce del estrecho y ahora tiene papeles. Tras aquella conversaci&oacute;n, cuando ya se desped&iacute;a Abdul, volvi&eacute;ndose hacia m&iacute; dijo: &ldquo;Todav&iacute;a recuerdo al guardia civil del mar que me dio la manta y me abraz&oacute; con fuerzas para darme calor&rdquo;. Yo ech&eacute; un vistazo al suelo. Luego mir&eacute; a Abdul, y le dije: &ldquo;S&iacute;, amigo. A veces las cosas son as&iacute; porque hay gente as&iacute; en este mundo&rdquo;. &ldquo;&iquest;Sabes c&oacute;mo se llamaba?&rdquo; Me inquiri&oacute; el marroqu&iacute;. &ldquo;No, no tengo ni idea&rdquo;, le respond&iacute;. Y al poco de marcharse Abdul record&eacute; algunos momentos pasados con la Guardia Civil del Mar. </p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal">Nacieron en 1992 pero un a&ntilde;o antes ya dispon&iacute;an de la documentaci&oacute;n reglamentaria para comenzar a operar en unas aguas henchidas de Historia y f&aacute;bulas a&uacute;n hoy irrompibles que desgranan el paso de una vida colmada de tr&aacute;ficos il&iacute;citos, batallas navales y pirateos varios. Con todo, la Guardia Civil del Mar se supo armar de valor y, con una embarcaci&oacute;n &mdash;hoy en d&iacute;a m&aacute;s de diez lanchas&mdash;, zarparon para explorar lo que hasta entonces para ellos era un medio hostil e indefinido, un pi&eacute;lago de dudas y una esfera que los llevaba a un cuadrante, quiz&aacute;, m&aacute;s real que el que atisbaban en tierra firme. Pronto, ya digo, se hicieron con el rugir de los motores que, desde la distancia a veces, se siente a orillas del mar que abre sus entra&ntilde;as a los hijos de todos los dioses habidos y por haber. </p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal">La voz &aacute;spera del capit&aacute;n Valverde, impulsor de aquellos primeros d&iacute;as de periplo marinero de la Benem&eacute;rita, delataba que los mares eran de este <em>cuerpo</em> en&eacute;rgico que acababa de nacer. Cada noche, al acecho del contrabando de tabaco o la droga, recalaban en los abismos de la incertidumbre. Un cambio de rumbo a sudeste o con la proa hacia Trafalgar, hac&iacute;a de aquellos hombres<span>&nbsp; </span>los aut&eacute;nticos guardianes de los que a este otro lado del territorio perviv&iacute;amos a salvo. Navegar con la Guardia Civil del Mar en muchas de esas noches, me hizo ver que, al contrario de lo que opinaban muchos, aquel nuevo destino de los mares que se daba cita cada nocturnidad entre las Columnas de H&eacute;rcules, val&iacute;a para algo m&aacute;s que para salir a la busca y captura de una <em>Phantom</em><span>&nbsp; </span>empetada de chocolate o tabaco rubio americano: salvar vidas en el mar<span>&nbsp; </span>ha sido, y ser&aacute;, el mejor gallardete que luzcan estos hombres y mujeres del mar.</p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal">Aquella noche, como dec&iacute;a, en que embarqu&eacute; por primera vez en una de sus lanchas, descubr&iacute; en la cabina de mandos una vocaci&oacute;n precisa con la que cada miembro de aquella tripulaci&oacute;n se vest&iacute;a cada jornada. Muchos a&ntilde;os despu&eacute;s, cuando leo los balances de servicios de la Guardia Civil del Mar, advierto m&aacute;s de veinticinco toneladas de droga y el rescate en aguas del estrecho de alrededor de veintis&eacute;is mil inmigrantes a los que ellos, esos guardias del mar, supieron dar nombre y apellidos con cada manta que los cubr&iacute;a y cada caricia que, a cada rostro empobrecido por culpa de nuestras miserias, supieron extender. </p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal">Muchas de esas noches amargas, algunos de los miembros de la Guardia Civil del Mar se masajeaban su fisonom&iacute;a atisbando el dolor ajeno en cuerpos extenuados, y cada madrugada, cubierta o no de luceros resplandecientes, aquellos hombres del mar vociferaban el ardor que les quemaba por dentro el alma cuando un gemido de fr&iacute;o o hambre irrump&iacute;a junto al noray del puerto de Tarifa, abordado de seres abatidos por las tormentas del hambre. Y la misi&oacute;n de la Guardia Civil del Mar no ha sido exclusivamente evitar la entrada de inmigrantes a nuestro pa&iacute;s, sino tambi&eacute;n la de reclutar, con cada viento de levante o poniente, un h&aacute;lito de esperanza para que este mundo sea un poco mejor. Puede que Ovidio, Manolo, Dani, Luis y otros muchos guardias civiles del mar regresen a sus hogares despu&eacute;s de cada traves&iacute;a con la certeza de haber contribuido a mejorar el trozo de mundo que se les encomienda guardar, pero de lo que no me cabe la menor duda es de que cada vez que un inmigrante mira al cielo ve, en silencio, c&oacute;mo aquel hombre extra&ntilde;o, una noche, le salv&oacute; la vida. Abdul, a&uacute;n lo recuerda. </p>]]></description><pubDate>Thu, 19 Jul 2007 00:09:00 +0000</pubDate></item><item><title/><link>https://ponienteflojo.blogia.com/2007/071902.php</link><guid isPermaLink="true">https://ponienteflojo.blogia.com/2007/071902.php</guid><description><![CDATA[<strong>Isa&iacute;as Bueno.<span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span>La visita a Ochoa</strong> <p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal">La semana pasada me di un garbeo por Tarifa para saludar a mi colega Ochoa, marinero versado y hombre que en tierra firme ha vivido los avatares del c&eacute;firo que, a veces, sopla m&aacute;s fuerte de mar afuera que de mar adentro. Es como algunos toreros, que dicen recibir m&aacute;s cornadas de la vida que del morlaco. Y all&iacute; estaba Ochoa, al que popularmente conocemos como <em>capi</em>, y no haciendo alusi&oacute;n a la mazorca, sino a la graduaci&oacute;n de capit&aacute;n, con la gorra marinera calada hasta las cejas. Nada m&aacute;s encontrarnos, nos dimos un abrazo que supimos acompa&ntilde;ar de una carcajada. Estuvimos charlando, acodados a la barra del bar El Nata, recordando los pasados conflictos pesqueros y celebrando el nuevo acuerdo de pesca con Marruecos, y comentando que la pe&ntilde;a estaba muy quemada de tanta mala mar. Me dijo que nadie, ning&uacute;n medio de comunicaci&oacute;n, hab&iacute;a hecho referencia a la ca&iacute;da al mar, de noche<span>&nbsp; </span>(hace ya cuatro o cinco meses de esto), de un marinero que pudo ser rescatado al fin a duras penas. &ldquo;&Eacute;ste ha cogido la isla, seguro, porque sabe nadar bien, me dije, con miedo en el cuerpo, Isa&iacute;as. Pero como era de noche, &iquest;sabes? yo tem&iacute;a lo peor&rdquo;. &ldquo;No apareci&oacute; nadie con mantas en el puerto. Ni una ambulancia. Ni un vaso de caf&eacute;&rdquo;. Relataba, indignado, Ochoa.<span>&nbsp; </span>&ldquo;Parece que la gente de la mar importamos un carajo&rdquo;, sentenci&oacute;, meneando la cabeza. Y mientras tom&aacute;bamos unas ca&ntilde;as en lo de El Nata, bar decano y marinero, luciendo las delicias de la mar sobre el mostrador, le coment&eacute; lo de introducirlo como uno de los personajes en una historia. Le excit&oacute; mucho la idea y me record&oacute; que la semana que viene sale en el programa de Mar&iacute;a Jim&eacute;nez, en Canal Sur Televisi&oacute;n. Me invit&oacute; Ochoa a tomar asiento y a otra ca&ntilde;a fr&iacute;a para narrarme un episodio de su vida que muy pocos conocen. As&iacute;, entre jergas marineras, an&eacute;cdotas y pu&ntilde;aladas traperas, y escarceos varios muy necesarios para la descripci&oacute;n de su personaje, fuimos dando forma a la tertulia y a su actuaci&oacute;n en mi ficci&oacute;n. </p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal">Mencion&oacute; un hecho del que todav&iacute;a no se ha podido deshacer su formada memoria, remembranza &eacute;sta que con el transcurrir de los a&ntilde;os ha dejado en su rostro acanalado la pisada indeleble del tiempo amargo, la fatiga y ver morir a los suyos. A sus camaradas de la mar. Fue hace cuarenta y siete a&ntilde;os, en diciembre de 1960, relata con los ojos ahogados, y la piel erizada como nunca antes vi en &eacute;l. Faenaban a pocas millas de cabo Espartel, en Larache, cuando un temporal de tres pares se les echa encima. El patr&oacute;n de Ochoa orden&oacute; echar fondo al abrigo del cabo pero otros pesqueros, entre los que se hallaba pescando el <em>Joven Alonso</em>, decidi&oacute; tirar millas. &ldquo;Pero la mar &mdash;me dec&iacute;a, dejando asomar su alma por entre sus ojos claros&mdash;, es muy hija de la gran puta, &iquest;sabes?&rdquo; &ldquo;De eso &mdash;a&ntilde;ad&iacute;a m&aacute;s tarde&mdash;, no ha hablado nunca nadie. El mar se trag&oacute; a toda la tripulaci&oacute;n, menos a uno: el timonel. En la vida se supo de los dem&aacute;s&rdquo;. As&iacute;, y penetrando m&aacute;s tarde en el asunto, nos encajamos en otras &eacute;pocas igualmente aciagas que bosquejaban la dilatada experiencia de un hombre que a base de vientos, sal y arena hab&iacute;a consumado la gloria de otro tiempo y exist&iacute;a recalado, esta vez, en tierra firme para siempre. Pero nunca, me dec&iacute;a con un brillo indisoluble en sus sentidos, dejar&eacute; de mirar la mar. &ldquo;Porque como yo no salga ah&iacute; afuera por las ma&ntilde;anas a las seis y me plante en el espig&oacute;n del Sagrado Coraz&oacute;n a ver la mar y los barcos que entran y salen, me muero. Y como no me d&eacute; la vueltecita por la lonja, ni te cuento&rdquo;.<span>&nbsp; </span>As&iacute; es, amigo Ochoa. Como no te des tu garbeo matutino, no eres nadie.<span>&nbsp; </span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal">Ochoa y yo pervivimos all&iacute;<span>&nbsp; </span>repasando el anecdotario extenso hasta que se nos ech&oacute; encima la tarde.<span>&nbsp; </span>Tras pagar la cuenta, me dijo: &ldquo;Capi, cuenta conmigo para lo que quieras&rdquo;. Nos dimos un abrazo y hasta verle de nuevo, que ya tengo ganas de sentarme con &eacute;l a ver y oler el mar, porque a su lado, uno navega sin barco, conquista sin ej&eacute;rcitos y arriba a los mejores puertos. </p>]]></description><pubDate>Thu, 19 Jul 2007 00:02:00 +0000</pubDate></item><item><title/><link>https://ponienteflojo.blogia.com/2007/071901.php</link><guid isPermaLink="true">https://ponienteflojo.blogia.com/2007/071901.php</guid><description><![CDATA[<strong>Isa&iacute;as Bueno.<span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span>Entre el mar y la tierra</strong> <p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal">Veinte a&ntilde;os, hace ya. Cualquiera lo dir&iacute;a. La c&aacute;mara que yo llevaba en el hombro por aquel entonces, era m&aacute;s grande que yo; y el tr&iacute;pode, un torpedo pesado que requer&iacute;a, a veces, una par de manos m&aacute;s, y a esa ayuda siempre estaban predispuestos Antonio Mu&ntilde;oz y los componentes del Grupo Ecologista Verdemar, con el que viv&iacute; aventuras y an&eacute;cdotas entra&ntilde;ables. Hace veinte a&ntilde;os que se fund&oacute; esta organizaci&oacute;n que no ha desistido, jam&aacute;s, en la lucha por salvaguardar los intereses de nuestro h&aacute;bitat, que, en definitiva, son los de cada uno de los seres que arrendamos este planeta cada vez m&aacute;s podrido. He acompa&ntilde;ado a este grupo ecologista en cientos de incendios, manifestaciones, actos de boicot a empresas contaminantes, gritos en las plazas de los pueblos y a un lugar muy especial y poco conocido: la colonia de Babuinos. &Eacute;stos son unos monos simp&aacute;ticos, pero agresivos, que habitan una altiplanicie sanroque&ntilde;a. Habr&iacute;a de cruzar el Pinar del Rey, sortear un sinf&iacute;n de trochas y riachuelos secos para llegar al lugar, luego de escalar, empetado de material de rodaje, una monta&ntilde;a empinada por la que las rocas se desprend&iacute;an con facilidad, y, sobre todo, desde la que te vigilaban, esc&eacute;pticos, los monos, que m&aacute;s pendientes estaban de echarte el guante y recompensarte con un mordisco, que con una gracia, una monada.<span>&nbsp; </span></p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal">Era verano cuando subimos Antonio Mu&ntilde;oz y yo a la c&uacute;spide <em>babuina</em> sin tan siquiera llevar una botella de agua. Eran las cuatro de la tarde. &ldquo;Una buena hora&rdquo;, me dec&iacute;a Antonio, carcajeando. Recuerdo una tarde t&oacute;rrida, agobiante, y la c&aacute;mara, el tr&iacute;pode y las bater&iacute;as se nos antoj&oacute; que pesaban toneladas. As&iacute;, el aliento y la saliva se no iba por aquellos carriles pedregosos. De s&uacute;bito, Antonio Mu&ntilde;oz, asfixiado y con el timbre de voz entrecortado, me dijo: &ldquo;Ah&iacute; est&aacute;n los putos monos, Isa&iacute;as&rdquo;. Aquella noticia me entusiasm&oacute;, pero cuando me anunci&oacute; que deb&iacute;amos subir la monta&ntilde;a, me ril&eacute; pata abajo ante el descojone del ecologista, acostumbrado a patear el campo.<span>&nbsp; </span>&ldquo;Pero si esto no es nada, hombre&rdquo;, me alentaba Antonio. Luego del debate, pusimos las piernas y nuestros &aacute;nimos hacia la atalaya. Al llegar, despu&eacute;s de un recibimiento <em>babuino</em> poco habitual en el comportamiento de la especie, Antonio Mu&ntilde;oz, mientras yo prepara el equipo para grabar, abri&oacute; una talega que llevaba y se puso a repartir chuscos de pan entre los monos. Una vez preparado el montaje del equipo, tocaba rodar. En silencio. Ante la atenta mirada de los babuinos, y babuinas. Algunos monos copularon delante de la c&aacute;mara; otros, mord&iacute;an el pan de Antonio. </p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify" class="MsoNormal">Tras unas horas haciendo planos, dej&eacute; de grabar y me sent&eacute; sobre una roca con Antonio Mu&ntilde;oz a contemplar el paisaje &uacute;nico, grandioso, que aquella altura nos ofrec&iacute;a, y tras hablar del peligro de desaparici&oacute;n que corr&iacute;a la especie, nos planteamos dar ca&ntilde;a en los Informativos de La Primera (La 2 Noticias a&uacute;n no se emit&iacute;a.) Aquel reportaje grabado con la incondicional ayuda de Verdemar, dio la vuelta al mundo al ser esta colonia de babuinos la &uacute;nica que quedaba en Espa&ntilde;a, y aquello sent&oacute; las bases de la reflexi&oacute;n impidiendo que los terrenos que los monos cohabitaban fuesen contaminados de ladrillos de lujo, piscinas privadas, etc&eacute;tera. As&iacute;, los monos vivieron en paz, pero no los vecinos de San Roque, que m&aacute;s veces que pocas se quejaban de los pillajes que los babuinos hac&iacute;an en las casas de los humanoides. Esta colonia de monos fue trasladada a otro lugar, quedando en la actualidad dos hembras de esta especie en aquel monte insufrible. Indiscutible fue que, tras la emisi&oacute;n del reportaje, la reacci&oacute;n pol&iacute;tica y social para librar al mono de las garras de la mafia urban&iacute;stica, fue total y absoluta, pero, sin lugar a dudas, quienes depositaron la fe, la perseverancia y el esfuerzo por salvar a los monos, fue el Grupo Ecologista Verdemar. Gracias a los hombres y mujeres que componen esta asociaci&oacute;n,<span>&nbsp; </span>la zona que habitaban los babuinos hoy est&aacute; protegida. El pulm&oacute;n de San Roque qued&oacute; intacto. Por ello, y porque Verdemar me mostr&oacute; la naturaleza en carne viva, dedico este Poniente Flojo a las personas que d&iacute;a a d&iacute;a se han dejado el alma en curar nuestro entorno de las heridas de los malvados. Enhorabuena pues, y que sean cien a&ntilde;os m&aacute;s. &iexcl;Feliz cumplea&ntilde;os, Verdemar! </p>&nbsp;&nbsp;]]></description><pubDate>Thu, 19 Jul 2007 00:00:00 +0000</pubDate></item><item><title/><link>https://ponienteflojo.blogia.com/2007/071803.php</link><guid isPermaLink="true">https://ponienteflojo.blogia.com/2007/071803.php</guid><description><![CDATA[<strong>Isa&iacute;as Bueno.<span>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </span>Pre&ntilde;ados</strong> <p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoBodyText">Caminaba recta, soportando el esfuerzo al levantar los pies a cada paso que marcaba con suma precauci&oacute;n para no resbalar y caer. No se apresuraba, ya digo, en alcanzar la acera donde aguardaba paciente su marido &mdash;supongo que ser&iacute;a su marido&mdash; dentro del coche, con el motor en marcha, y la puerta del copiloto abierta. Al poco, la mujer se subi&oacute; al veh&iacute;culo y, como pudo, o m&aacute;s bien, con la precauci&oacute;n e incomodidad que entra&ntilde;aba su estado, se amold&oacute; al asiento minutos antes reclinado un poco para que el corpulento torso de la dama se sintiera holgado. Pasados un par de minutos, el coche se puso en recorrido y, a poca velocidad, rod&oacute; por el asfalto horas antes acalorado, abrasador como el rostro que advert&iacute; en la se&ntilde;ora, m&aacute;s sudoroso que refrigerado a pesar de rozar su partida la medianoche. Y hasta ah&iacute; llego, porque lo dem&aacute;s no lo vi; pero lo imagin&eacute;. Imagin&eacute; a la se&ntilde;ora llegando su casa. Pensando, primero, en c&oacute;mo salir del coche; luego, en c&oacute;mo subir al tercero D por unas escaleras escurridizas y peligrosas. En estos casos, nunca da uno con el interruptor de la luz, y es por ello que, en medio del zagu&aacute;n oscuro, igualmente abrasado por las largas horas de sol hiriente, la se&ntilde;ora destilaba el refrigerio minutos antes ingerido en la terraza de un bar cualquiera de Getares. Ahora se enciende la luz, y su marido &mdash;repito que supongo que ser&iacute;a su marido&mdash; la toma del brazo y la ayuda a salvar uno tras otro los pelda&ntilde;os. Ella exhala el poco aliento que le queda y, al alcanzar la c&uacute;spide codiciada del tercero D, dice: &ldquo;Joder, vaya escaleras con m&aacute;s mala leche&rdquo;. &ldquo;No te preocupes cari&ntilde;o, que ya te queda menos&rdquo;, le dice &eacute;l, con &aacute;nimos de ayudar. S&iacute;, le deb&iacute;an de quedar una par de semanas, o menos, para dar a luz a su Carlitos, o Juanito, o Davilito, o Tomasito, o Rafalito &mdash;y encima para que le salga periodista el ni&ntilde;o, haciendo alusi&oacute;n al &uacute;ltimo diminutivo&mdash;.</p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoBodyText">Cuando se me fueron de la cabeza aquellos bagajes on&iacute;ricos,<span>&nbsp; </span>me qued&eacute; leyendo, en mi<span>&nbsp; </span>memoria, cada acepci&oacute;n que el diccionario de la Real Academia Espa&ntilde;ola guarda de la palabra <em>embarazo</em> &mdash;que son tres las significaciones&mdash; o <em>embarazado</em>, <em>da</em> aunque de &eacute;sta &uacute;ltima no dice lo mismo que de la primera. Veamos pues: <em>embarazo. M. </em>1<em>. Estado en que se halla la hembra gestante. </em>2. <em>Impedimento, dificultad, obst&aacute;culo. </em>3. <em>Falta de soltura en los modales o en la acci&oacute;n</em>. Ahora bien: <em>embarazado. PART. de embarazar. ADJ. dicho de una mujer: pre&ntilde;ada. </em>Sin<span>&nbsp; </span>embargo, en otro diccionario de la ilustre casa de las letras, me encuentro con que <em>embarazado </em>&mdash;en masculino, como han le&iacute;do&mdash; guarda una acepci&oacute;n m&aacute;s que el primero: <em>embarazado. Adj. turbado, molesto. </em>Es decir, que al<span>&nbsp; </span>hombre aquel que ayudaba imponderablemente a la mujer embarazada, o pre&ntilde;ada, como prefieran, tambi&eacute;n se le notaba su estado &mdash;no de gestaci&oacute;n&mdash; de dificultad infinita. Tambi&eacute;n sudaba, supongo, al subir aquellas empinadas escaleras sosteniendo el delicado pero robusto cuerpo de la se&ntilde;ora, tambi&eacute;n se desvisti&oacute; &mdash;ech&aacute;ndole antes una mano a ella&mdash; dificultoso antes de ir a la cama y tambi&eacute;n su cuerpo se tumb&oacute; sobre un colch&oacute;n que, a cada kil&oacute;metro librado con el coche, anhelaba. Estaban embarazados los dos; ella y &eacute;l &mdash;yo tambi&eacute;n lo estuve una vez&mdash;. Aquella salida nocturna a la terraza de un bar para charlar y refrescarse, habr&iacute;a sido, cuanto menos, un suplicio para ambos, pero claro, qu&eacute; se le va a hacer, habr&aacute; que salir, &iquest;no?</p><p style="margin: 0cm 0cm 0pt" class="MsoBodyText">Al rato ya grande, cuando me dispuse a marcharme de la terraza en la que tambi&eacute;n yo me refrescaba y hu&iacute;a de las mamarrachadas que la tele emite en verano &mdash;y tambi&eacute;n en invierno, pero en verano es la hostia&mdash;, advert&iacute;a a otra mujer en el mismo estado que la anterior y acompa&ntilde;ada de un se&ntilde;or que se las ve&iacute;a negras como el que les he referido. Pero ah&iacute; no acaba la cosa cuando, al subirme al coche, me veo a dos mujeres m&aacute;s en estado avanzado de gestaci&oacute;n. &iexcl;Joder! Me sorprend&iacute;, porque al poco de poner en marche el coche, veo a tres m&aacute;s. O sal&iacute;an de una de esas clases de respiraci&oacute;n y pre-parto, o el debate del Estado de la Naci&oacute;n lo vio el martes y mi&eacute;rcoles pasado todo cristo, porque si me dispon&iacute;a a sumar cada futuro nacimiento por 2.500 euros, las cuentas superaban el kilo de euros, y eso, sin salir de Getares. Aunque a estos no les dio tiempo a ver el debate y concibieron a sus hijos antes, los que se van a apuntar al carro, ni les cuento. De todos modos, las felicito a todas y a todos. </p>]]></description><pubDate>Wed, 18 Jul 2007 23:57:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
