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PONIENTE FLOJO & Isaías Bueno

Isaías Bueno.                                   Desde 1991, más muertos

Corría el año 1991. Abril, creo. Entonces, dadas mis obligaciones reporteras, fui con María Oña, una compañera de los Servicios Informativos de TVE, a Ceuta para rodar un reportaje sobre la entrada en vigor del visado. En Ceuta, además de cientos de entrevistas, filmé no sé cuantos planos de las salidas masivas de hombres y mujeres del país vecino por la frontera del Tarajal y Venzu, que a la desesperada aspiraban a entrar en Ceuta con la excusa de que iban a comprar mientras que lo que pretendían era quedarse ya en España habida cuenta de que se les cortaba el rollo con eso de la nueva ley. Pues bien. Hace unos días me llamó Encarna, de Algeciras Acoge, para invitarme a participar en una mesa redonda, o unas conferencias, sobre esa ley de visados que entró en funcionamiento hace ya 15 años.

El caso es, que le propuse a Encarna proyectar al comienzo de las jornadas, o ciclo de conferencias, aquel reportaje de unos diez o quince minutos de duración que se realizó en su tiempo y que se emitió a la vez que la ley ordenaba que para entrar en España había que tener un visado que, demostrado ha quedado, casi siempre le negaban a los de allí enfrente. Pues con esas en la agenda, y la aprobación de Algeciras Acoge, llamé a Pedro, un colega de archivo de la tele y le pedí una copia del video. Tuvimos que repasar fechas, cientos de reportajes y rememorar leyes una a una hasta dar con el reportaje en cuestión. Una vez en poder de Pedro la cinta de emisiones, hicimos los trámites burocráticos de la casa para sacar una copia. Cuando la tuve en mi poder —al día siguiente—, introduje la cinta en el vídeo y la visioné. Antes de aquello, el coco se me inundó de recuerdos, y de dudas, de mentiras, y de mierda política, y de campañas electorales prometiendo historias para los inmigrantes o medidas a tomar, y de más mierda y de más mentiras. Y de muertos en las costas de Tarifa. Y de mucha manifestación inútil y de mucho pasotismo. Y de muchos discursos fáciles y de mucha monserga barata.  Y de muchas lágrimas de cocodrilo, y de mucho “qué pena me dan” pero me los paso por los cojones. Todo aquello se me vino a la mente. También los días en que grabé aquel reportaje. Aquellos días las pateras eran menos. Luego fueron miles y miles de criaturas las que intentaron arribar nuestras costas porque el gobierno de entonces, por ordenamiento europeo, cerró a cal y canto la frontera. Con la ley en la mano, claro. Luego, murieron miles de hombres, niños y mujeres. Y hasta ahora mismo, nada ha cambiado, salvo que yo estoy más viejo y algo hasta la talega de tanta politización del asunto. De tanta hipocresía y de tanto dato estadístico. Y de ver a tanta gente inocente, soñadora y decente muerta en nuestras costas. No saben ustedes lo que es que un niño, una mujer o un hombre que pereció en la playa, te estén mirando a los ojos mientras los grabas y parezcan preguntarte por qué no tuvieron ellos el mismo derecho que tú a estar aquí ganándose la vida. Ahí hay que mamar, compadres. Yo no tengo capacidad literaria para describirlo con este teclado. Qué quieren que les diga. Supongo que han pesando ustedes lo mismo cuando lo han visto y oído en el Telediario. Desde aquella ley de visados, nada, créanme, ha cambiado. Nada. Bueno sí. Desde entonces le han endiñado a Marruecos muchos miles de millones de euros para paliar el problema, se han hecho leyes de extranjería y se han currado el voto de los que están legales en España, pero nada más. Desde 1991 a esta parte, he grabado y llorado a miles de muertos en nuestras aguas del Estrecho; ese Estrecho de la muerte. He emitido miles de informativos y los políticos han desayunado, almorzado y cenado con miles de historias. Se ha creado un SIVE y se han atrincherado nuestras costas y nuestras fronteras de Ceuta y Melilla. Pero nada, absolutamente nada, ha cambiado desde 1991.

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