Blogia
PONIENTE FLOJO & Isaías Bueno

PUBLICADO 2006

Isaías Bueno.                              Ceuta y Melilla: abiertas al mundo

Todavía se sigue oyendo, leyendo y viendo, las críticas a Zapatero por su visita a las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. Aún  derrochan tintas (muy legítimo, no me parece mal) los opinantes, como yo, de los diarios o los tertulianos de las cadenas de radio a este respecto. Y es que en este país se politiza hasta los buenos días. Aquí, parece no preocuparnos (y me refiero a los partidos políticos) de otra cosa que de reprochar, o echar en cara, lo que unos hacen o hicieron y lo que dejaron de hacer. Mire usted, en cualquier rincón de esta nuestra patria, o nación, o país, o como se llame ahora (esperaremos los libros de texto del año que viene para documentarnos sobre el asunto), no damos un paso sin antes recriminar los actos, acertados o no, del otro. Esto es, que cada visita oficial de un presidente de gobierno español a cualquier país o región de las nuestras, se censura sin darnos cuenta que a los ciudadanos en cuestión, en este caso a los de Ceuta y Melilla, lo que menos les importa es quién fue el primero en llegar, sino el que llega. En esta ocasión ha sido José Luis Rodríguez Zapatero quien ha aterrizado en la meta, reconozcámoslo, pero no manchemos más el nombre de estas dos ciudades autonómicas dignas de todo respeto a cuenta de las visitas oficiales de este o aquél.

Lo importante de estas visitas es que los ciudadanos de las dos mencionadas localidades se sientan queridos, respetados y comprendidos. Ceuta y Melilla, por si algunos no lo saben aún, son dos de las ciudades que derrochan más sentido de la acogida, del respeto y la dignidad. Estas dos ciudades, al margen político que algunos se empecinen en hacer destacable, debieran recibir el premio a la convivencia por tratarse de seres entrañablemente dignos de todo calor humano; como en su día concedieron en Ceuta a don Adolfo Suárez. Más prueba, o evidencia, de solidaridad y humanidad que dan Ceuta y Melilla, me parece que no cede nadie. Estas dos ciudades, a demás, han sido capaces de sobrevivir con las escasas ayudas de los gobiernos de nuestro país; llámense pesoe o pepé. Estas dos ciudades, han perdurado porque sus ciudadanos han sido capaces de acoger, como ninguna otra ciudad española, a los foráneos de un modo singular y cordial. Han sabido, del mismo modo, defender su patrimonio cultural e histórico y también su humildad como seres que abren sus brazos a cualquier otra ciudad hermana. Visitar Ceuta o Melilla es conocer, en estado puro, la esencia misma de las virtudes humanas. Eso, para mí es lo importante. No se trata de que ZP visite o no Ceuta y Melilla, o que lo hubiera hecho Aznar o Felipe González. Prioridad absoluta debían de dar todos los presidentes a estas ciudades y visitarlas antes que cualquier otra capital, país (como acostumbran a hacer cuando ganan las elecciones, sin excepciones) o cualquier círculo social o cultural. Si ha sido Rodríguez Zapatero el primero en dar una vuelta por allí para conocer a la ciudadanía pues vale, mis felicitaciones más sinceras. Pero no le demos más vueltas al asunto porque con ello nos estamos olvidando de que allí, al otro lado de nuestro mar, que también es el de ellos (no lo olvidemos), cohabitan personas dignas a las que no se las puede dañar con la bajeza que reside, a veces, en los torsos de esos hombres y mujeres que dicen velar por los intereses de los ciudadanos; anda que si Ceuta y Melilla no hubiesen espabilado, otro gallo habría cantado, compadres.

Deberíamos todos (políticos incluidos), aprender de estos ciudadanos de primera que, a diario, dan lecciones de convivencia, pues demostrado queda que estas dos ciudades españolas están siempre abiertas al Mundo.

0 comentarios