Blogia
PONIENTE FLOJO & Isaías Bueno

PUBLICADO 2006

Isaías Bueno.                              El gol de la pobreza

Hace un año, por el Algeciras Club de Fútbol no daba nadie un duro, o un céntimo, pero el ayuntamiento echó un cable. Ahora, “debido a la mala racha económica que atraviesa el club” (que también la pasada temporada las pasó canutas, con encierro de jugadores etc, etc) el consistorio “especial”, o sea, de Algeciras, va a colaborar para que cobren los jugadores porque, al parecer, están tiesos como la mojama de Barbate. Un adelanto del pago de las subvenciones. El club anda chungo de pelas desde hace ya dos o tres temporadas y sólo los dioses saben por qué, porque los socios no se han enterado todavía. O no se quieren enterar. Esta noticia del adelanto de la colaboración me puso de mala leche cuando la leí el pasado miércoles 18 en este periódico que sostiene usted una semana después, es decir, hoy.

Por otro diario de la comarca (pues leo y ojeo cada día cuatro periódicos)  me entero de que el adelanto es de 30.000 euros, y que el resto de la viruta se endiñaría “antes de finalizar este mes”. Así las cosas, o los pagos, el club atrincaría 150.000 euros del ayuntamiento. Hasta ahí, todo bien. Con dos cojones, sí señor. Pero releyendo El Faro Información, me doy de bruces con otra noticia. Se publicaba en la página 26, en la sección de Andalucía, y decía su titular esto: “El 5,4% de los gaditanos vive en situación de pobreza severa”. Más abajo leo que “la edad media de la persona sin recursos ronda los 30 años, pero hay casos de 65 años”. Prestando interés a la noticia, porque no sé a los políticos, pero a mí me interesa muchísimo, sigo escudriñando el artículo y averiguo que Córdoba es la provincia con mayor número de pobres, a la que la sigue Almería, Granada, Jaén y Cádiz. Estos datos los facilitó el pasado martes 17 la Red Andaluza de Lucha contra la Pobreza, a cuento de que ese día fue el Día Internacional de la Erradicación de la Pobreza. La página 26 acopiaba, asimismo, que “en dicho documento se recoge que el 3 por ciento de la población andaluza, unos 2,5 millones de personas (que ya está bien la cosa, compadre), vive en situación de pobreza  al disponer de menos de 500 euros al mes. Por cierto, a una anciana de 79 años, de Algeciras, le embargan la cuanta por impago de una finca que no es suya. Esta señora, María,  se sostiene con menos de 500 euros al mes. 

Eso de tener un club deportivo para y por el pueblo me parece bien cuando se pueda mantener por sí mismo con aportaciones de socios, de empresas privadas y lo que ustedes quieran (que también pagan lo suyo), pero de ahí a que de las arcas de un  ayuntamiento (no sólo del de Algeciras) se extraigan euros para ayudar a meter goles me toca  las protuberancias hasta el hartazgo. Yo, por ejemplo, que no soy abonado ni pago por ver el espectáculo, tengo que colaborar a la fuerza por la causa, cuando hay aficionados versados que no se sacan el carné de socio porque dicen que el equipo deja mucho que desear, y no pagan una entrada porque no quieren ver perder a su club; esto lo oímos cada inicio de temporada en la calle cuando se hace la captación de socios, no me lo invento yo. Y quien me esté leyendo sabe, perfectamente, de lo que escribo. Ciento cincuenta mil mortadelos son muchos mortadelos. Esta cantidad traducida a las antiguas monedas ronda los 24.900.000 Pts. Un ayuntamiento debe, y tiene la obligación, de fomentar el deporte y hacer que el pueblo pueda disfrutar de buenas instalaciones para tales prácticas, pero a mí me cobra el club una entrada por el entretenimiento deportivo (como otros tantos), y es por ello que no sostengo con aprobación que se subvencionen con esas cantidades las sociedades deportivas. Si el club no tiene pelas, porque no tiene suficientes socios y apenas se llena el estadio cada domingo, eso significa que el negocio no funciona. Y cuando un tinglado no funciona, ya saben lo que hay.  Porque no les quepa la menor duda de que, si instalo un negocio y la cosa no me va bien, el ayuntamiento no me va a perdonar los impuestos, y eso me obligaría a despedir trabajadores y dar el cerrojazo.  Es que manda huevos la cosa.   

0 comentarios