PUBLICADO 2005
Están exagerando dándose guantazos sin manos para hacernos ver quiénes fueron los votantes del Sí y cuáles los del No. Esto de los reveses lo veíamos muchos de venir porque estaba cantado. En muchas ocasiones he leído y oído que el interés de ZP al convocar un referéndum no era otro que el de afianzarse el poder estos tres años y poco que aún le quedan en la Moncloa dependiendo de los votos afirmativos, negativos o los votos en blanco del referéndum habiendo podido, legítimamente, optar por la aprobación en el Congreso y no haber dado muestras de una pluralidad inexistente cuando, al fin y al cabo, lo que pretendía era saber si los ciudadanos y ciudadanas simpatizaban o no con él, y a los hechos de sus embestidas me remito. Queda muy clara su preocupación y expuesta cuáles eran sus intenciones por dos motivos. En primer lugar, de 33 millones de censados sólo 10 han votado Sí, y 3 millones se han repartido el No y el recuadro blanco frente a los 20 millones de ciudadanos que han pasado tres kilos de la historia —como no podía ser de otra manera— porque, entre otros derives, desconocían lo que votaban. Y segundo, porque los portavoces del PSOE afirman que la gran mayoría de los españoles dijeron Sí al Tratado, y eso no es cierto. A no ser que se refiriera a la mayoría que votó el 20-F. pero todos sabemos que no.
No obstante, les aseguro a ustedes que de esos 10 millones del Sí, sólo los políticos que nos emplazaron conocían la Constitución Europea, el resto, ni saben cómo es el logotipo de la cubierta. Sin embargo, ahí están los cenutrios dale que te pego con el asunto de que si los votos fueron socialistas o pepeístas. A los que eligieron la opción del No, el PSOE atribuye un motivo a su decisión: cabreo por la derrota del PP el 14-M. Cuando, por el contrario, yo le otorgo una inteligencia evidenciada. De todos modos, el debate se abrió y, como cabía esperar, para ZP los que votaron Sí le han votado a él y los que votaron No han optado por el PP, cosa errónea pues, si no recordamos mal —de eso hace sólo unos días— el Partido Popular pidió el Sí en los mítines del mismo modo que lo hizo el Partido Socialista Obrero Español, aunque al parecer, tampoco con eso se conforma Zapatero, sin embargo sí se satisface del “¡Hola, amigo!” del presidente Bush en Bruselas. Supongo que son manías del talante.
A este debate recientemente expuesto sobre el tapete, hay que añadir otro que empieza a restar importancia al primero. Se trata pues, del pelotazo. Otro pelotazo más al suma y sigue de un partido repleto de éstos y que ahora, por razones de todos conocidas, se atreve a conceder por todo el morro. Dar a Polanco el permiso para emitir en abierto. Y, por si fuera poco, endiñarle una cantidad sustanciosa de publicidad cuando TVE deje de emitir un número importante de anuncios si el gobierno, claro está, aprueba el plan de los sabios en el Congreso. El debate se llama El pago de favores. Aun habiendo recibido ZP las quejas del sector privado a este respecto, el presidente español sigue palante como la gente de Alicante y con todo su talante. Así pues, habiéndosele subido al coco lo del Sí de la Constitución, Polanco vera su sueño hecho realidad: Canal + en abierto. Yo, si les soy sincero, no veo nada malo en poder disfrutar de otro canal de televisión si con ello castigamos a la telebasura, pero en cualquier caso, pienso que podía haber esperado unos meses Zapatero y no haberse precipitado. Después de lo aventurado, auguro otro debate. Con eso de que Bush saludó a ZP con un “Hola, ¿qué tal amigo?”, al que él respondió “Bien, ¿y tú?”, éste se va a creer que todo el monte es orégano y mandará a Moratinos a EEUU para dialogar con Condoleeza y de nuevo la joderemos. Porque claro está, que, la que es mano derecha del presidente norteamericano, le dirá: “Oiga, que sólo fue un saludito, no exagere”. Y el ministro de Exteriores propondrá mandar al rey para que medie.
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