Blogia
PONIENTE FLOJO & Isaías Bueno

PUBLICADO 2005

Isaías Bueno.Esto es lo que faltaba  

La plaza daba miedo, los puestos improvisados en algunos rincones de nuestra ciudad también, y, por si no estábamos hartos, los jóvenes algecireños nos aterraban aún más. Y es que, les hablo del americanado día de nuestros muertos, en el que se han vendido nada más y nada menos que 400 toneladas de calabazas y 200 de castañas y otros productos.

No hace muchos años, lo celebrábamos comprando cañas de azúcar, cacahuetes, castañas asadas o de las otras, nueces, chirimoyas, panes de higo, turrones… En cambio, ahora adquirimos dos calabazas, un tarro de tinte negro, otro blanco, lápices rojos y pelucas despeinadas. Caretas de rostros demacrados, mugrientos —sólo les falta el olor agrio y denso a muerte—, uñas largas y túnicas negras o huesudas que espanta a los más pequeños o, si no, a cambio de unos caramelos o euros, te dejan en paz, que no viene mal en un día de santos y muertos. Eso es una forma plagiada de festejar una tradición autentica y españolista, ya sólo nos falta celebrar el día de la independencia que, tal y como está el país de colgaos, no tardaremos en festejar por todo lo alto. Lo del árbol de navidad tenía un pase, pero lo de Halloween es una pasada. Es demasiado para mi body. Pero es que, por si fuera poco, algunos colegios andaluces —el de mi hijo fue uno de esos— permitieron este tipo de disfraces horrendos a sus alumnos, autorizaron a los chicos a ir de aquí para allá haciendo el ajopringue  asustando a todo Dios que se le ponía delante, incluso irrumpieron en alguna que otra clase para hacer el indio como mejor saben. Claro que, los auténticos culpables, somos los padres, que permitimos que nuestros hijos celebren el día de otro y no el nuestro. ¿Por qué? Porque siempre nos ha gustado lo del vecino, lo nuestro, que es castizo y cultural, nos la trae al pairo. De seguir así, en breve los candidatos a la presidencia del gobierno en nuestro país se copiarán las actividades de tiempo libre, como Bush y Kerry, que si tú montas en bicicleta yo también, si galopas a lomos de un caballo aunque yo no haya subido nunca a una montura, también galoparé. Si vuelas en un super avión, yo alquilaré uno para recorrer el país —hace años, los americanos hacían la campaña en trenes forrados de pancartas— y si visitas un rancho yo me buscaré el de un colega. Así las cosas, créanme si les digo que vamos camino de eso y más, aunque lo de EE.UU no nos guste para nada, pero los Macdonals están a rebosar, los caretos de los niños pintorreados de muerte, los árboles de navidad dejando caer las bolas por el pasillo y, nuestros bolsillos, si antes estaban justos, ahora, con las caretas y las calabazas se han quedado pelados. Sigamos así, que más pronto nos daremos el carajazo en los mismísimos morros de los yanquies, que para eso están, para reírse de nosotros.

0 comentarios