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PONIENTE FLOJO & Isaías Bueno

PUBLICADO 2005

Isaías Bueno.Graffiti y arte

Yo no confundo el arte del graffiti con el vandalismo, pero algunos cafres me hacen pensar que no es arte sino una atrocidad pura y dura. Yo no tengo la culpa.

Alcanzo a reconocer que hace algunas décadas, embadurnar con la pintura de spray fuese una forma agresiva de manifestarse y que no estuviera bien visto ir por la calle con los pelos de punta y calzando botas militares portando a la espalda una mochila que en su interior escondiera los botes lilas y naranjas o fucsias. Ahora, en los tiempos que corren, estos artistas son más finos vistiendo y hablando. Se trata, por lo general, de jóvenes estudiantes de arte y creadores de una nueva forma de plasmar sus ideas dejándolas a la intemperie gratuitamente para que todo aquel que la contemple admire un nuevo concepto de creación y divulgación. También hay gente, no tan jóvenes, que en sus días libres  dedican las horas a hacer lo que más les gusta, que es decorar una pared mugrienta convirtiéndola en un auténtico cuadro gigante, llamado ahora “arte urbano”.

Existen tipos de graffiti muy elaborados que denotan la consolidada experiencia de sus autores, que generalmente plasman a los protagonistas de comic utilizando en los fondos  todo tipo de colores haciendo, a veces, que los escenarios por los que se mueve la historia sea lo más abstracto posible. He visto auténticas obras de este arte y créanme si les digo que hasta pensé en pedir a uno de ellos que me vistiera una pared enorme a la espalda de mi jardín. De hecho, muchos de estos creadores son contratados por grandes multinacionales para la elaboración de todo tipo de trabajos relacionados con la comunicación, la arquitectura y la decoración de centros específicos. Además, hay que tener en cuenta que esta forma de expresión está extendida por todo el mundo y que los signos que emplean en sus formas pueden identificar al autor en cualquier país. Sin embarco, no expiran los deseos de algunos mamarrachos de hacer daño a la propiedad municipal, nacional e incluso mundial. Y digo mundial porque en algunas ciudades se han visto maquillados patrimonios de la humanidad con el agravante de no poderse eliminar la pintura por la delicadeza de los muros o argamasas que una vez creó, también, la mano artesana del hombre. O simplemente pintorrear una roca en medio de un parque natural después de una borrachera.

El graffiti se debe forjar de otra manera. Se deben decorar aquellas paredes desnudas que a las afueras de las ciudades se destinen para tal fin o a petición de los ayuntamientos que en algunos pueblos de nuestro país han solicitado vestir. Pero no se les mete en la cabeza a algunos borriquillos. No, por lo visto no saben ni elegir las paredes más adecuadas para que, entre otras cosas, su arte sea contemplado con placer. Ha ocurrido en los aseos de la playa Getares que el otro día amanecieron jodidos, y digo jodidos porque la base es madera.

A mí, personalmente, no me apetece ver ahí una guarrada. Me inclino más por como estaba antes: unas cuantas palmeras rodeando una edificación rústica en medio de una gran playa y no un pegote golfo e inoportuno. A esos papafritas no los llamo yo artistas, ni tan siquiera aspirante al arte de crear, no llegarán a ser ni aprendices. Se quedarán en lo que son: unos simples destructores que buscan el desprestigio de quienes un día se lo curraron para que en todo el mundo se les reconociera su particular forma de comunicar.

Creo, además, que los que pintorrearon los vestuarios y aseos playeros, llegaron haciendo el gilipollas desprovistos de camiseta subidos a una moto pachanga y llevando en la mano diestra el canuto y en la zurda el bote de spray. Y sus respectivas parejas siguiéndolos para no perderse el espectáculo ni la caladita al pitillo. Luego de la pintada, se debieron tumbar en la arena de la playa (esa que no pueden transformar, si no lo harían) y contemplarían descojonados la capullada que acababan de hacer. Por su puesto, no tuvieron huevos ni para firmar la gilipollezca “creación”. Los artistas sí firman sus obras.

                       

 

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