PUBLICADO 2005
Jugando a las casitas
¿Se hacen ustedes en un habitáculo de 25 metros cuadrados compartiendo la vida con su familia? Esposa, hijos y, quizá, hasta la suegra. Pues sí. Ya mismo las viviendas de Protección Oficial dispensarán, para la vida en común, de eso, de 25 m2. Sí señor, y en el siglo XXI. Así se hacen las cosas. ¡Ah! Que me olvidaba: y los cuartos de baños serán compartidos con la vecindad, “así como el cuarto trastero, lavadero, portería y puntos de reciclaje” dijo la ministra de vivienda, María Antonia Trujillo, el lunes 11. Lo que les cuento es tan verdad como que Zapatero está gobernando.
Lo propone para “facilitar el acceso a la vivienda a jóvenes e inmigrantes”. Supongo que lo de “facilitar el acceso” será de cachondeo, porque acceder lo que se dice acceder, no sé quién lo podrá hacer. Aunque si apartan el mueble de la tele, el sofá, la estufita, la mesita y las sillas quizás se pueda acceder a la vivienda, porque no me dirán ustedes que con veinticinco metros cuadrados y los muebles se podrá entrar.
Sin embargo, la ministra, o menestra, porque no sé cómo llamarla —esto ya es lo que me faltaba por saber de éste gobierno—, califico, en sus declaraciones, “que se trata de una idea innovadora y no regresiva”. Eso demuestra que la señora ministra desconoce las incomodidades de lo que fueron los patios de vecino, porque esa “idea” es precisamente eso: retornar al patio de vecinos. Como hace cuarenta o cincuenta años, ¿recuerdan? Y, por añadidura, insalubre, porque convendrán conmigo que cuarenta vecinos dejando el almuerzo en el retrete a últimas horas de la noche es antihigiénico. Pues por lo visto, leído y oído, para la señora ministra y para su equipo de expertos (esos que hicieron el estudio en el que se dice que eso es lo que queremos los españoles) es lo mejor. ¡Compartir lavandería, retrete, ducha, despensas! Creo que sí, quizá lleven razón al afirmar estos figuras que los españoles es lo que demandamos, al menos, con los votos, se les ha dado la oportunidad a estos gobernantes de soñar que presiden.
Pero aún hay más, no dejen de leer. La señora Trujillo dijo también que en los países nórdico, si las circunstancias lo requerían “podían ampliar su piso añadiendo la vivienda modular de al lado”. Esto es más o menos lo que les narro ahora: “Manolo, ¿me das un par de metros, hombre? Es que le quiero meter al cuarto del niño, que con la bicicleta y eso… Tú sabes”. “Sí, Curro, lo que quieras. Entre vecinos no hay problemas. Pero sólo dos metros, Currillo, que si no a ver dónde meto yo los platos y los cubiertos”.
En cambio, lo que ya me manipuló del todo el mismísimo forro fue lo que la ministra añadió más tarde: “el punto de partida del proyecto es la búsqueda de una solución al acceso a una vivienda digna”. Así, como lo acaban de leer. ¿Una vivienda digna para un cambio familiar o para la juventud o el inmigrante? ¿Veinticinco metros cuadrados una vivienda digna? Pues bueno, si ella lo dice… Para eso es ministra, para qué nos vamos a irritar, ¿verdad? Pues esto que les cuento lo declaró tras su visita a Construmat, la feria de muestras de la construcción que se inauguró el pasado día 11 en Barcelona, feria que se sitúa entre las tres más importantes de Europa. Toma ya. Lo de esta administración me suena a… ¿Que se están quedando con nosotros? No sé a qué me suena, pero les aseguro que nos están vendiendo la burra y, al final, hasta la compramos. La burra, quiero decir, la casita de la Señorita Pepi no. Sin embargo, el martes 12, salió de nuevo al ruedo la ministra para “rectificar”, afirmando que las ocupaciones de los minipisos serían en régimen de alquiler, y que no entraría en el plan de Protección Oficial. O sea, un giro de ciento ochenta grados con respecto a las exposiciones del día 11, pero como se le han echado encima, de algún modo hay que corregir. Bueno, creo que son cosas del talante, ya saben ustedes
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