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PONIENTE FLOJO & Isaías Bueno

PUBLICADO 2005

Isaías Bueno.La mar de piratas

Si le hablo de piratas me dirá usted que su vecino es uno de mucho cuidado. Quizá, relacione este comienzo con algunos políticos o su compañero de trabajo. También es posible que rememore una cuestión de mal gusto cuando negoció su hipoteca con el banco o cuando el seguro de su coche no le respondió. Es decir, que alguna vez nos hemos encontrado con algún pirata, pero los que le expongo son piratas de los de verdad. De esos de las películas, pero sin parches en el ojo derecho y sin cicatrices sugestivas. Tampoco llevan loros del hombro ni argollas en el lóbulo. Lo que  sí lucen son los brazos repletos de tatuajes de sirenas y amores lejanos. ¿Los botines? Mucho dinero, piden millones de euros por rescates de tripulación o pasajeros, se hacen de mercancías valiosas e incluso barcos. Sí, sí, barcos enteritos. Petroleros, mercantes, pesqueros, ferrys, remolcadores, yates de lujo…

El último abordaje fue hace pocas noches en el mar del Caribe. Cinco hombres armados hasta los dientes con fusiles AK y lanza granadas se acercaron con su lancha rápida al Lucki V. Ya había concluido la jornada de capturas para este langostero cuando, bruscamente, tres de los cinco piratas abordaron el barco a plena marcha. Una vez en la cubierta, un disparo alertó al piloto que, sorprendido, paró máquinas y despertó al resto de la tripulación que descansaba en las camaretas. Además de los mil kilos de langosta, los piratas se apropiaron de objetos personales de valor y de cuanto dinero disponía la marinería. Y se marcharon. Nadie se atrevió a musitar palabra. En lo que va de año, han sido asaltados siete buques en esos mares: El Miss Kerry, Pacific Waver y Miss Cortney entre otros. ¿El fantasma de “Los Piratas del Caribe” les acecha? No. Son los piratas modernos del Caribe. Una nueva generación bien dotada de piratas surca los mares del mundo. Las aguas indonesias siguen siendo las más castigadas de todas, en 2004, se registraron 121 ataques de los 445 denunciados en el mundo. Los marineros muertos ascendieron a 21, 88 heridos y otras 71 personas entre tripulación y pasajeros fueron dadas por desaparecidas. El número de rehenes se elevó  a 359. ¿Y en el Estrecho de Gibraltar? ¿Hay piratas? Sin ir más lejos, sólo con asomarse al espigón Isla Verde, se vislumbran en la Bahía de Algeciras decenas de barcos haciendo bunkering  de forma ilegal, aunque las autoridades gibraltareñas defiendan lo contrario. Estos británicos propietarios del combustible, en su mayoría  broker,  venden el fuel a mejor precio y dentro de ruta. Lo hacen en nuestras aguas y, asimismo, ponen en peligro nuestras vidas y las del medio marino. Pero ante este gravísimo asalto al medio ambiente (en cada uno de estos trasvases se vierten al mar una cantidad importante de fuel) las autoridades españolas y británicas se meten debajo del ala y cierran los ojos. De hecho, no olvidemos los veranos en los que al llegar a casa después de un día de playa, tomamos la botella de aceite y nos refregamos los pies para deshacernos del chapapote adherido. Tampoco quiero arrinconar  aquellos interminables días del Prestige en que también fue noticia nuestra Bahía porque dicho barco estuvo fondeado aquí unos meses y, a raíz de lo ocurrido en la Costa da Morte, las denuncias al gobierno gibraltareño le llovía por kilos. Mi cámara fue testigo durante ese tiempo de los bunkering que se realizaban impunemente y que, aún hoy, se siguen llevando a cabo. Quiero pues, que no olvidemos aquel episodio que tanto tiempo ocupó la cabecera de los telediarios o las primeras páginas de los periódicos. Estos piratas, de guante blanco teñido de negro, no deben caer en el olvido, y, menos aún, nuestra seguridad y la de nuestro medio ambiente. Así que, no hagamos la vista gorda como hacen nuestros elegidos, y exijamos que cuando lleguen las conversaciones tripartitas se tengan en cuenta estos hechos y mantengamos fresca la memoria  acordándonos de Galicia, porque la mierda nos caerá de un día para otro.

 

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