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PONIENTE FLOJO & Isaías Bueno

PUBLICADO 2005

Isaías Bueno.La vejez es bella

Nació en la Guayana venezolana. Ahora vive en Stoke Newington,  a las afueras de Londres. Se llama Irene Sinclair y tiene ya a sus espaldas la friolera de 96 años. Y un día, de esos en los que llega  al Hogar del Jubilado, en su barrio, se encuentra con una agencia de publicidad que la contrata para hacer su campaña de cosméticos. Así, como se lo cuento.

Fue a finales del verano pasado y desde entonces no ha parado de anunciar. Ahora, afirma alegremente  encontrarse más joven que nunca y la experiencia de ser una top model le ha devuelto la sonrisa ya casi perdida. Toda su vida ha estado enfocada a criar hijos y nietos, a trabajar para los suyos. En estos momentos dice sentirse guapa, atractiva. “Es cuestión de envejecer con estilo”. Concluye. Pues bien, a esto debo decir, que es a lo que voy, que todas las mujeres menguan con estilo, lo que ocurre es que no a todas les toca la lotería sin comprar el décimo. Pero si de esto saco algo claro es que la vejez no sólo debe servir para postrarnos en un banco del parque o a la mesa de un hogar del pensionista a matar los últimos años. Los mayores, además de para eso, estoy seguro de que valen para algo más. Guardan un amplio currículo de sabiduría que debería ser conocido por los más jóvenes, y aportar así algo realmente nutritivo a nuestras mentes ya casi oxidadas de tanto mirar hacia otro lado. Pero esta vez, la agencia Ogilvy & Mather  ha resucitado el rostro a un señora que rozaba otros plató. Claro que es puramente comercial la iniciativa, pero para Irene es mucho más que un contrato, es una nueva vida, o una experiencia única. Es, en definitiva, no sentirse un tiesto viejo e inservible. Los ancianos valen y mucho, más de lo que imaginamos, y si se contara con ellos para todo, quizá este mundo no rodaría como lo hace a diario.

Como cabía esperar, el asunto de la campaña de Dove con ancianas ha sido motivo de debate en el Reino Unido y las encuestan han hablado alto y claro pero los encuestados, a mi juicio, equivocadamente. Léanse si no estos datos: el 97% de los jóvenes de entre 8 y 13 años creen que los ancianos “no pueden ser bellos”. Qué error. Irene, precisamente, ha participado en esta campaña para demostrar que las personas de edad pueden valer para mucho, que no están caducadas y que la sociedad las necesita. No creamos que la belleza de las modelos a las que estamos acostumbrados a vislumbrar en los spot de televisión o vallas publicitarias se puede alcanzar. No siempre es así. En cambio, una señora o señor mayor se puede llegar a sentir de ese modo pero no se les ayuda lo suficiente después de la jubilación para que puedan  romper con el prototipo de inútiles. La página web de la campaña (http://www.campaignforrealbeauty.co.uk) propone responder a una encuesta sobre la belleza de una mujer llena de pecas, de otra entrada en carnes, de una madurita con el pelo gris y sobre si Irene está “arrugada o estupenda”. La segunda opción de Irene gana por muchos goles. En una foto lanzada por la compañía aparece Irene con un pañuelo dorado en la cabeza y sus hombros desnudos, escuálidos, y una sonrisa que, de veras, invita a sentirse así con esa edad. Es cierto que los carteles que muestran a la nonagenaria sonriente por todo Londres hacen de reflexionar a todas las de su edad, pero no es menos cierto que  convencen al resto de que la belleza no está definida por las modelos altas y esbeltas que se exhiben en la mayor parte de las campañas publicitarias.

Los mayores son infinitamente más guapos y guapas. Sólo se debe tomar la iniciativa de anunciar un producto contando con ellos para darse cuenta hasta dónde son capaces de llegar sus cualidades y, lo que es muy importante, la belleza que lucen sus rostros curtidos y la otra, esa que se guarda en el interior. “¿Aceptará la sociedad algún día que la vejez puede ser hermosa?” Esta pregunta es el eslogan de la campaña.

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