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PONIENTE FLOJO & Isaías Bueno

PUBLICADO 2005

Isaías BuenoNo hay palabras

A lo que escribir bien o mal se refiere, no voy a entrar, porque yo aún no sé hacerlo adecuadamente —escribir me refiero—. Cosa distinta es que, el arriba firmante, por ejemplo, plasme aquí unas opiniones sobre determinados temas y a los lectores de este diario, o sea a usted, le guste o no. También es diferente que, en mi caso, me pueda comer una sílaba, una coma, un acento o el punto y coma en alguna ocasión, no obstante, en la medida de lo posible y bajo la revisión del texto, si lo delato,  corrijo sin más. En cambio, desatinar a propósito se me antoja la mayor canallada que le podemos hacer a nuestra lengua y a quienes la defienden.

Desde hace mucho tiempo se viene comentando en los pasillos de las facultades, institutos,  en los artículos de opinión o incluso de la mano de expertos en estos temas, un asunto tan agresivo para nuestra lengua, como para la capa de ozono los gases contaminantes, y yo, muchachito prudente, me he abstenido de  entrar al trapo en esta materia, pero creo que es mi obligación saltar a la palestra por dos razones: la primera, porque es mi lengua materna y la que utilizo para escribir y hacerle pasar a usted un rato entretenido o no; la segunda, porque al hacer los aludidos caso omiso a las críticas y consejos, les debo recordar lo que otros ya le dijeron, pues, al ser el receptor un borrico, quizá no recibió del todo bien el mensaje. Es por eso que, en mi intento y buena voluntad para descifrar los códigos —que no Da Vinci— que recibo a veces de teclados analfabetos que lo único que pretenden es mofarse de uno o de ellos mismos, voy  a contarles un caso y más tarde formularé una pregunta que va dirigida a los jumentos, o “asnos” —lo entrecomillo por si estos no lo tuvieron claro con el significado de jumento—.

Rogaba un chico —debía ser joven— en un portal de noticias de Internet, que se abstuviesen los participantes en los foros de escribir “q” en vez de “que”, “x”  para suplir “por” o “v” para sustituir “voy”. El chico en cuestión fue replicado por algunos de estos negados pero felicitado por una chica que, como no podía ser menos, castigó duramente la forma de redactar de algunos. Otros clamaban también, igual que hiciera el chico que rogaba un mínimo de entendimiento en lo que se escribía, que, al menos, omitiendo las faltas de ortografías, renunciasen a redactar así. Algunos se disculpaban con las prisas, otros con la moda y el resto con no saber mecanografiar y así les costaba menos. Completar las palabras y formar frases, no solo les ayuda a ser mejores ante cualquier eventualidad, sino que enriquecen su forma de expresión, y eso, aunque no lo crean, nos ayuda a todos a conocer sus opiniones —esas que en un tiempo estaban mudas porque así lo deseaba el caudillo— al tiempo que brindan el honor a su país de ser sus hijos y de pronunciar y escribir su lengua. Tampoco saben algunos que en los exámenes muchos chicos la han jodido por culpa de la escritura tan ridícula que practican, y también desconocen, o quizá no del todo, que en los chats o mensajes a móviles se aprende, si redactan así, a ser unos  rucios de mucho cuidado.  Y ojo, que tengo un amigo, ya está criadito, que escribe de ese modo, pero bueno, ese es su problema, ya los tiene negros, y, además, acepto que cada uno o una escriba como le venga en ganas. He dicho. El asunto fue proliferando en el foro hasta que al fin, pasados unos minutos, ya se habían unido tantos aciertos a la conversación que definitivamente los borricos, vencidos por la “palabra”, se fueron esfumando hasta quedar una  adoquinada mente  femenina y mamarracha toda ella, que escribió: “k t dn x culo, kbron”. Esa fue su despedida. Y se marchó a dar la analfabeta lata a otro debate. Y ahí va la pregunta que prometí formular: ¿Sabéis,  queridos borricos y mamarracha mía, que escribiste así tu despedida,  que yo, no sé si por desgracia o fortuna, os puedo decir que me suda el forro de lo que llevo colgando entre las piernas cómo escribáis, pero que al menos  puedo construir esta pregunta sin comerme ni una sola letrita?

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