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PONIENTE FLOJO & Isaías Bueno

PUBLICADO 2005

Isaías Bueno.                                   A la mujer

Tu día son todos los del año. Tu día fue ayer, antesdeayer y cualquier fecha del mes pasado. Tu día fue uno de hace cinco años o quince, o quizá treinta o cuarenta. Tu día son todos desde  aquel momento que viniste al mundo. Tu día fue tu primer biberón, tu primera papilla o tu primer juguete. Tu día fue cualquier momento bueno que hayas vivido o en el que hayas fracasado. Tu día fue también aquel que pisaste una guardería por vez primera o el de tu graduación. Tu día es mañana o pasado mañana. Tu día será siempre aquel que tú elijas, aquel que desees recordar u olvidar. Tus días son todos en los que ves la luz del sol colarse por un resquicio de tu ventana cada mañana. Tu día es el que deja escurrir una brisa  matutina para que te acaricie amablemente el rostro, y el alma. Tus días son todos aquellos desde que distes tus primeros pasos, porque desde entonces no has dejado de trabajar.

Hoy 8 de marzo, se conmemora el Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Por ello, los actos se han multiplicado desde que así lo declarara las Naciones Unidas en 1977  y la lista de reivindicaciones ha crecido considerablemente, cuando, por el contrario, ésta debería empequeñecer. No sé si se debe a que los hombres aún no nos hemos dado cuenta de lo mucho que podéis aportar o si es que somos unos cenutrios, pero las cifras cantan y yo creo que algo de culpa debemos tener. También es cierto que cada vez estáis más integradas en el mundo laboral y docente, en cambio, reconozco que no es suficiente, y las estadísticas también hablan a este respecto. Los salarios no son el mismo que el de los hombres ni las condiciones para operar, tampoco la cifra de ocupación de cargos de responsabilidad o, simplemente, el reparto de tareas en nuestras casas. Y no hablemos de los malos tratos, que manifestado queda el odio que muestran los asesinos hacia vuestra persona y la sociedad que a veces mira para otro lado. Por todo ello, he querido recordar con vosotras una historia que me conmueve y que tiene que ver con el color lila que hoy lucís con cariño en vuestra solapa.

La primera marcha de mujeres obreras (como todas sabéis) que recorrió las barriadas ricas de Nueva York para protestar por las míseras condiciones laborales, fue en 1857. El 5 de marzo de 1908 comenzó en la misma ciudad una huelga de trabajadoras textiles que reclamaban igualdad salarial y que las jornadas se redujeran a diez horas y además que les permitieran un tiempo para la lactancia. Un acto de esa huelga que estremeció y horrorizó al mundo entero ocurrió en la fábrica textil Sirtwoot Cotton, donde más de cien empleadas perdieron la vida en un incendio que se le atribuye al propietario de la factoría como represalia de aquella toma pacifica del local. Luego vinieron otras muchas protestas en EEUU a la que más tarde, en 1911, se sumó Europa. En 1977, las Naciones Unidas declararon el día 8 de marzo como Día de las Naciones Unidas para los Derechos de la Mujer. Así, el color lila simboliza este día porque se trataba del tinte del tejido que las obreras que perecieron estaban haciendo cuando un hijoputa las achicharró.  

Aún hoy día, no disfrutáis del respeto y consideración que merecéis, y en vuestro esfuerzo por lograrlo estáis derramando sudor, lágrimas y vuestra sangre; pero con la palabra, la verdad, la concienciación,  la dignidad y la honradez que os distingue de los hombres. Sé que queda aún mucho camino por recorrer y que librarlo nos es tarea fácil, pero vuestra persistencia y buen hacer os permitirá llegar a la cima para mostrar al mundo entero una bandera lila que jamás será necesario lucir en vuestro pecho, porque esa atalaya simbolizará vuestro triunfo y el de aquellas compañeras que, como vosotras, lucharon por tener su lugar en el mundo. Por tanto, os animo a que no expiren vuestras ganas de batallar para lograrlo, y recibid un caluroso beso.

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