PUBLICADO 2004
El anunciado carpetazo está a la vuelta de la esquina. Todos esperábamos esta actitud después de la comparecencia de Aznar y Zapatero. Una vez limpios de polvo y paja, y habiendo reiterado una y mil veces que los españoles lo votaron a él porque lo señalaron como el más capacitado, ZP y sus socios quieren cerrar el tinglado, decisión que se tomará el próximo día 22 y a lo que el grupo Popular se opone y también las víctimas. Atrás quedan las oscuras cuevas de la discordia y la mala imagen, las bombas, las desidias los impresentables y las urnas. Hasta aquí hemos llegados, señores, pero no sin antes, con el apoyo de todos los grupos parlamentarios, repartir una limosna con la creación de un Alto Comisionado en Apoyo a las Victimas del 11-M. Esa actitud, en mi pueblo, se llama callar bocas. ¿Por qué no se tuvo esa iniciativa hace meses, en vez de llevar a Hugo Chaves a visitar el lugar de la masacre?
Dar carpetazo se me antoja poco digestivo. Las víctimas exigen que se asuman responsabilidades, y nosotros también, pero nadie, créanme, pagará los platos rotos, seamos realistas. Si queremos la verdad, empecemos por despolitizar la Comisión, y luego ya veremos.
Con las cualidades de los políticos de éste país, sólo cabe esperar que cuando salgamos al extranjero lo hagamos con el rostro oculto, porque nos dará vergüenza admitir el circo parlamentario que nos representa, que, por añadidura, no ha sabido gestionar ni atender como Dios manda a los heridos que aún aguardan apretando los dientes para llegar a fin de mes y financiarse los medicamentos o los traslados a cualquier parte como es el caso de los que quedaron con minusvalía así como a los que aún permanecen en sus casas a la espera de ser intervenidos quirúrgicamente para deshacerse de la metralla incrustada en sus cuerpos y a las víctimas que perdieron sus trabajos o renunciaron a ellos por miedo a volver a tomar un tren, como a los extranjeros que no tienen seguridad social y se costean los psicólogos u otros especialistas.
En todo, y todos, sin excepciones, han metido la pata hasta el corvejón. No han estado a la altura de las circunstancias y no lo estarán nunca porque no tienen conciencia de lo que es una sociedad como la nuestra y sus realidades.
Algunos comisionarios, cabizbajos, se limitaron a escrutar documentos y notas tomadas durante la comparecencia de la señora Manjón porque no se atrevieron a mirar los ojos desgarrados de quien perdió a su hijo en la masacre que, así mismo, representaba a los demás ojos que aún no han dejado de sollozar añorando a sus desaparecidos. Todos los medios de comunicación del país y fuera de éste, sin salvedades, emplearon sus cabeceras y primeras páginas para rendir culto a la verdad, la única verdad expuesta en esa Comisión desde su creación: el argumento de Pilar Manjón.
No obstante, debo concluir que también nosotros, los ciudadanos de a pie, debemos reflexionar sobre estos ocho meses y aceptar que de continuar así las cosas en lo referente a la política en nuestro país, debamos pedir responsabilidades al unísono. No podemos permitir que esto vuelva a ocurrir y no basta con votar a uno para desbancar a otro, eso es desvestir a un santo para ataviar a otro y luego mirar hacia otro lado. La realidad, lo obvio, está ahí, delante de nuestras narices, y si lo permitimos es porque quizá nos la traiga al pairo, igual que a los gobernantes y ex-gobernantes, pero responsables todos al fin.
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