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PONIENTE FLOJO & Isaías Bueno

PUBLICADO 2006

Isaías Bueno.                                   El Cuerno de África

Nos están corneando desde el Océano Índico, en el Cuerno de África. Los piratas están empezando a dar dolores de cabeza a nuestro Gobierno y se está planteando la posibilidad de enviar una fragata a aquellas aguas internacionales en las que, a 400 millas de Somalia, los barcos atuneros gallegos están teniendo problemas. Según pescadores galaicos, pidieron ayuda al gobierno hace cinco meses pero no la recibieron, y ahora la cosa, parece ser, se la van a tomar un poco más en serio, aunque eso no se lo cree ni mi prima la toledana, como más adelante detallaré. Los de la ONU también han sido víctimas de los ataques piratas en aquellas aguas cuando secuestraron dos barcos con ayuda humanitaria para los somalíes. Los piratas se hicieron con el botín y uno de los buques, pero el otro fue rescatado por una fragata de los Estados Unidos. El carguero asaltado, sirve hoy de barco nodriza a estos corsarios y le dan una gran movilidad en las aguas del Índico. Pero ahí no queda la historia de los bandidos marinos. 

16 de abril. 22:00 horas en el Océano Indico, a 400 millas náuticas al norte de Somalia. Un barco congelador gallego con 27 tripulantes a bordo, puede convertirse en una tragedia. Están faenando y el sofisticado radar Arpa de un alcance  de 40 millas detecta que dos lanchas rápidas van tras ellos. Suben el arte a bordo y, a toda máquina, salen de la zona. Los asaltantes no se dan por vencidos y  ponen proa al atunero. Tras varias horas de persecución, los gallegos se libran por tablas. Cuando los  piratas secuestran, exigen hasta un millón de euros por los rehenes. No corrió la misma suerte hace semanas un pesquero coreano. Los piratas, sanguinarios y violentos, retuvieron a los tripulantes del pesquero  y amenazaron con matarlos a todos si la fragata estadounidense que navegaba en su ayuda se acercaba más de lo que los corsarios señalaron. Una segunda fragata, holandesa, tampoco pudo llegar para auxiliar a los que corrían peligro de muerte. Aun así, los holandeses, luego de que los piratas se hicieran con la mercancía y cortaran una pierna a uno de los navegantes coreanos, se aproximaron al pesquero y asistieron a cuatro marineros heridos a machetazos. Se los llevaron a tierra.  Veinte tripulantes más aún siguen secuestrados. Si no muertos ya.

Los vascos tampoco se libran de los asaltos. El Playa de Aritzatxu faenaba a 180 millas de Somalia pero un fallo en el motor de la lancha de los asaltantes impidió lo peor. Y resulta que, siendo vascos y gallegos la mayoría de la flota que pesca en aquellos caladeros—más de mil hombres—, el gobierno español no se da por enterado. Tanto es así, que la asociación que representa a este sector atunero (Asociación Nacional de Armadores de Buques Atuneros Congeladores), escribió al ministro Bono pero no recibieron respuesta. El pasado abril le reiteraron la petición de protección a Zapatero pero este dice que la movida de proteger a los nuestros con una fragata cuesta 80.000 euros diarios y que tiene que ser aprobado por el Congreso. Así las cosas, nuestros pescadores se tienen que conformar con un “oficial de enlace” que se encuentre en el país más cercano e informe de los movimientos de los piratas para que puedan darse el piro los pescadores. Eso es lo que hay, paisano. Pero cuando hay que ir a Irán, a Haití o donde sea, ahí va la flota. Y soldados. Y Pastillitas Juanolas para los que se resfríen. Las capturas españolas ascienden a —según el último informe— 180.000 toneladas de túnidos al año.

Después de esto, me pregunto qué harán los del gobierno con los otros piratas, con los de aquí, con los corsarios españoles que se forran con los ahorros de toda una vida de sus paisanos. Porque si en Somalia la peña anda acojonada porque los liquidan en un periquete y nos lo pasamos por los huevos, a saber qué romería les toca a los de los sellos, esos que fueron timados y que ahora se ven sin un euro en el bolsillo. 

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