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PONIENTE FLOJO & Isaías Bueno

PUBLICADO 2006

Isaías Bueno.                                      No llores tanto

Pues resulta que dicen algunos, que ya se ha ido el verano. Bueno, es que a eso de que se nos acabe el rollo playero y los tintos de verano no significa que el estío se haya dado el piro. A quiénes se les fue el verano nada más comenzar y de eso no se ha hablado, son a los estudiantes que han estado toda la época estival  trabajando, dando el cayo, con dos cojones u ovarios, para ganar pelas y pagarse la matrícula de la universidad, los libros o lo que sea, luego de haber mamado todo el curso, hincando los codos, para sacar las asignaturas, y de esos no se habla. Mutis. Ellos también han contribuido a las estadísticas del gobierno para decir que el paro descendió, pero eso no se dice. Hay que joderse. Se hacen reportajes para televisión y prensa escrita sobre aquellos alumnos que lo tuvieron chungo al acabar el curso y ahora tienen que ajustar cuentas de nuevo si quieren aprobar, pero estos no han estado dejándose la talega en un chiringuito de playa de sol a sol mientras usted o yo nos ventilábamos las cañitas y las sardinas. Estos estudiantes de suspenso se lo han estado pasando de puta madre por las noches y con esfuerzo “estudiando” durante el día en casa, fresquito; y atendiendo alguna que otra llamada del colega para ir a la piscina o la playa, no crean. Y ya no les cuento durante el curso, o sea, tocándoselos bien todo el invierno mientras sus compañeros se dejaban los ojos en los libros.

Hace mes y pico estuve haciendo un reportaje en Cádiz sobre aquellos chavales y chavalas que pringan en un tinglado playero, un hotel o restaurante para dejarse luego, en septiembre, los euros en el mostrador de la Complutense o la que sea. Pero sólo salieron una vez a la palestra y fue por el mes de julio.  Estuvimos grabando en un hotel y charlamos con los animadores, ya saben, esos que están con las ancianas haciendo aeróbic en la piscina o el payaso con los niños para hacerles reír mientras sus papás se lo montan con el Sudoku y la cervecita. Aprobaron el curso y ahora se les joden las vacaciones porque necesitan pelas. Uno de aquellos entrevistados se iba a Alemania unos meses para perfeccionar el idioma, a otro le quedaban dos años de carrera, a un tercero le faltaba para la matrícula, un cuarto apestaba a sardinas asadas y todos, sin excepciones, lo llevaban con orgullo, con la cabeza alta. Algunos de ellos no eran gaditanos, sino que venían de otras provincias españolas. Costeándose, cómo no, el traslado.  Sin embargo, ahora que los telediarios nos bombardean con los nuevos cursos académicos, me veo a la peña lamentarse: “¿Yo? Todo el verano pringando para sacar las asignaturas pendientes”, dice uno. “¿Yo? No sé lo que es el verano, qué envidia me dan los amigos...”, dice otra. Esto es que se le están haciendo honores a los flojos —salen todos los días en la tele— y a los que se los han estado partiendo en el burladero que se jodan. Pues no lo voy a permitir, señores. Para mí tienen mucho más mérito esa chica o chico que ha trabajado duro durante y después del curso, y que con su sudor se costea lo que más le gusta, que aquellos a los que su papi les pagan las carreras partiéndose la cabeza en la fábrica y que han ido, más días que menos, a la playa a darse un chapuzón mientras los otros veían salir el sol y la luna detrás de una barra o fregando platos en el Hotel la Maria Morena, qué más da. Esos son los buenos, esos son los que se han esforzado y han anhelado una buena vida bajo la sombrilla de la playa, junto a sus familiares y amigos.  Y por todo ello, haciendo uso de mi artículo semanal, brindo, montera en mano, este toro a todas y todos los que no habéis tenido verano y os habéis sacrificado al máximo para cosecharos vuestro futuro.  Y a los otros, que no lloren tanto y se lo curren. 

 

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