Es que esto de la Conferencia de 1906 da mucho trabajo. Hay que inaugurar rotondas, monumentos a personajes ilustres, jardines, parques (monumentos al pescador no porque no hacen uno), calles, alumbrados de Navidad, que también (seguro) son del Centenario. Hay que inaugurar exposiciones de cuadros y de fotos, hay que cortar cintas de carreteras… Fíjense la de cosas que hay que hacer. Todo esto y mucho más, como por ejemplo dar conferencias y charlas en el Hotel Reina Cristina, comer a lo bestia en buenos restaurantes con autoridades varias y un largísimo etcétera. O sea, que esto de estar en el Centenario de la Conferencia de 1906 da curro para rato. Lo que no sé, es por qué no nos han vendido esto de compartir el aeropuerto de Gibraltar como iniciativa de la Conferencia, ésa que se está comiendo el puerto de Algeciras y el ayuntamiento y que la conocemos los periodistas de la Comarca, porque mi prima todavía no se ha enterado de qué va la movida.
Todo esto y mucho más, está en su sitio, es decir, que se entiende que la Conferencia de 1906 dé mucho ajetreo. Pero faltar a la cita histórica (para mí ineludible por razones laborales, pero igualmente inexcusable para mucho público y curioso que no se quiso perder el acontecimiento) de ver llegar y aterrizar el primer vuelo Madrid-Gibraltar no está bien. Digan lo que digan. Allí estaban todos los alcaldes de la Comarca del Campo de Gibraltar menos es de Algeciras y Tarifa. Esto, lectores, se me antojó una hostia con dos manos. O una patada en la retaguardia, como prefieran, respetables. Porque que no estuviese el presidente de la Autoridad Portuaria, que tanto ha reivindicado conexiones de altos vuelos, vale, que haga lo que le venga en ganas, a mí no me representa, pero que no estén a pie de pista el alcalde de Algeciras y el de Tarifa… No sé si cuando lean este artículo mascullarán estos gentilhombres que no fueron invitados, pero me la pela. Si no están invitados que se busquen la vida, lo cierto es que, mi pueblo, mi Algeciras natal, no ha estado allí porque nadie ha ido a representar a su gente, pero con la Conferencia de los cojones no paran de hacerse fotos. Que todo hay que decirlo. Para hacerse la foto a pie de rotonda se dan guantazos. Es más, llevan a sus propios fotógrafos, que ya les vale a los paisanos.
Estas dos ausencias, alcalde de Tarifa, Miguel Manella, y alcalde de Algeciras, Tomás Herrera, ha sido muy criticada entre nosotros, los curritos de las teclas y demás instrumentos, y no me extraña que, otro día, salga alguien, como lo hago yo ahora, soltando lastre sobre este asunto, y cuando llegue ése momento, que no vengan convocando ruedas de prensa o llamando a los peris de los colegas para sortear el charco, o, del mismo modo, que no se hagan la foto con los jubilados para luego decir mira qué buenos somos que hasta vais a cobrar y todo. Una cosa sí poseo clara, tan clara como la transparencia de las aguas del Adriático, y es que si viene Chaves a recibir al avión, se dan patadas para llegar a tiempo de hacerse el retrato a pie de pista junto al presidente de Andalucía, y si es Moratinos o el mismísimo presidente del gobierno de la Nación, ni les cuento. Pero hacérsela con el presidente de Iberia y dos pilotos, no debe vender demasiado, digo yo. Lo siento, pero estoy indignado. Soy de Algeciras. Aquí nací, aquí crecí y aquí trabajo mostrando, además, mi Comarca del Campo de Gibraltar a medio mundo. Concretamente a millones de españoles a la hora de almorzar. Y me duele en lo más hondo no haber estado representado por mi alcalde en aquél recibimiento histórico, de buena vecindad con los habitantes y gobernantes de la roca y estrechando la mano, simbólicamente, a los sueños de miles de algecireños de volar, cuando lo deseen, a la capital de España para visitar, por ejemplo, un museo o tomar café en la Plaza de España o en la Castellana. En fin. Feliz Navidad, queridos lectores.
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