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PONIENTE FLOJO & Isaías Bueno

Isaías Bueno.                                    Nani, presidenta.

Puede que para muchos sólo sea el rostro de Nani Carvajal conocido por televisión, pero para mí es mucho más familiar porque es compañera y amiga desde que en el 90 entré a currar en TVE. Desde entonces, la guapísima fisonomía de Nani me ha llamado la atención, y, sobre todo, haber podido contar siempre con su incondicional ayuda a la hora de trabajar juntos o por separado, pero trabajar al fin. Fue, además de presentadora del informativo territorial de TVE en Andalucía (aún hoy presenta de vez en cuando, sobre todo cuando se nos resfría Jerónimo), jefa de los Servicios Informativos de esta casa en Andalucía y ha currado siempre a diestro y siniestro haciéndonos también dar el callo a sus compañeros. Es una bestia currando, se lo aseguro.

Hace dos semanas fui con ella a Dubrovnik para cubrir una noticia. Estuvimos en la ciudad croata cuatro días y aquella estancia y desplazamientos en aviones y trenes dio para mucha conversación. Fue entonces cuando me contaba que iba de candidata a la presidencia de la Asociación de la Prensa de Sevilla y me quedé flipado. ¿Cómo? Le pregunté asombrado. “Que sí, hombre, que hay que dar caña. Que ya está bien de tanto cachondeo. Además, nunca ha presidido la asociación una mujer”. Pues vale, le dije. Pero con el curro que tienes, tu marido, tus manías, tus historias y todo eso, no te va a quedar tiempo para nada más. “No importa. ¿Sabes? Además hace falta mano dura, que la libertad de expresión se la están pasando algunos sectarios por el forro”. Me dijo. Y es verdad. Había mucha basura  y aquello no era bueno. Había que barrer. Así que Nani, mi Nani, está dispuesta a coger el toro por los cuernos. Con dos ovarios. Pero está presta a no permitir que nadie vacile al oficio de informar y se pongan tantas barreras. Ése va a ser un importante reto. Por añadidura, Nani es presidenta de una asociación feminista, así que ya ven cómo se las gasta mi amiga.

Con todo, la semana pasada, cuando leyendo la prensa me entero de que la colega ha salido elegida con 200 votos a favor frente a los 101 de otra compañera, tomo el teléfono y la llamo. Me preguntó en qué diario había salido y la informé al dedillo, le dije, incluso, quién había redactado el artículo. Hablaba bien de ella el colega, no es para menos. Veterana periodista, Nani ha recibido premios periodísticos por su buen hacer, pero es, sobre todo, una tía cojonuda a la que quiero y admiro precisamente por eso, por ser periodista de trinchera y por haber dominado sus cargos de responsabilidad con la seriedad que requerían; además de ser un poco mi consejera espiritual en algunos momentos delicados, personalmente hablando. Ella sabe a qué me refiero. No sé qué más decirles de ella, pero a Nani sí le diría que tengo mono de salir de viaje con ella a cualquier parte del mundo si con ello me anuncia que se va a presentar a las autonómicas y las gana. Porque huevos tiene Nani para eso y para más. Quien preside una asociación de la prensa sabe, de primera mano, cómo hay que trabajar día a día por el bien del sector y el de la sociedad. Los que estamos asociados a estas agrupaciones sabemos cómo se pasan las noches en vela dándole vueltas a la cabeza sus presidentes. Las asociaciones de la prensa en España vigilan también por la precariedad laboral en este sector y cuida, al máximo, la imagen de los profesionales que cada día salen a la calle para que usted, lector, esté plenamente informado. Y para ello, más veces que pocas nos vemos atados de pies y manos porque aún existen en este país muchas trabas y cierres de bocas. Los profesionales lo denunciamos, pero a veces, esas actuaciones de censura no llegan a oídos de ustedes. Por eso, y porque esta profesión necesita de personas que estén dispuestas a luchar por acabar con los sectarios y los tijeretazos además del oportunismo, enchufismo, los despidos injustificados y otras barbaries que padece el oficio de informar hallándose, en más ocasiones que en pocas, mal pagado, me alegro de que Nani esté ahí. Pero de los salarios y la ineptitud de muchos medios ya hablaremos otro día. Y no confundamos periodismo con la basura rosa, ¿O.K?

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