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PONIENTE FLOJO & Isaías Bueno

Isaías Bueno.                               El “accidente” y “el papelito”Decía Leon Tolstoi que es más fácil escribir diez volúmenes de principios filosóficos que poner en práctica uno solo de sus principios. Y de eso, que no de otra cosa, saben mucho los políticos. Ahora es cuando me vienen a narrar, con frases hechas de filósofos y sabios, las penurias del ser Humano. Ahora es cuando reflexionan con pensamientos robados de otros sobre las brutalidades de los más sangrientos seres de nuestra misma especie. Joder, y qué bien quedan en la tele o en la prensa escrita algunas de esas  expresiones. Hablan del horror sin haberlo conocido en primera persona. Platican en público y dan consuelo sin tener ni la más remota idea de lo que sentimos o sienten algunos. Es por ello que, más veces que pocas, meten la pata hasta donde no nos podemos imaginar, costándole la vida, en algunas ocasiones, a gente inocente a la que se la trae al pairo los despojos que se barren en los despachos y en las ruedas de prensa de unos y otros, y sobre todo, en el Congreso, donde anteayer se barrieron toneladas. Por citar frases de ilustrados hombres, plantemos otra aquí, en este artículo. Miren, hay una que dice: “Hay dos clases de hombres: los que viven hablando de las virtudes y los que se limitan a tenerlas”. Ya saben ustedes que esta cita es de Machado. En esta España de hoy y con estos políticos de jardín, conviene estar vigilantes, porque no conozco gobernante que disponga, a esta fecha, ni siquiera de algunos principios fundamentales, así que figúrense con virtudes. Hay otra muy interesante y verdadera. Ésta, se me antoja una lección de cómo debemos mordernos la lengua de vez en cuando por nuestro propio bien y por el del pueblo. Dice así: “A menudo me he tenido que comer mis palabras y he descubierto que es una dieta equilibrada”. Esto lo dijo Winston Churchill, que, aun siendo político en la Gran Bretaña, supo reconocer que la lengua, a veces, está más calentita cuando no se asoma.

El humanista Juan Luis Vives dijo que “no hay espejo que mejor refleje la imagen del hombre que sus palabras”. Y ahí es donde te quiero ver. Los políticos que circunvuelan  grandes esferas recurren en muchas ocasiones a lo barato, y las consecuencias ahí están. Con la palabra fácil, abaratada y asequible quieren conquistar el mundo, o su país (además de ser los salvadores, o pretender serlo, del mismo) y luego el hostión es mayúsculo. Muchos son los que quisieron ser los salvadores de una causa a cambio de llenar las urnas, ansiaron enfundarse el peto con el escudo honorífico, anhelaron una gobernabilidad perpetua y ya ven cómo les va a unos y a otros. De los posicionamientos políticos ni hablemos, porque, como dice la última cita, y haciendo acopio de los buenos consejos, mejor me callo, pero no les quepa la menor duda de que  ya habrá tiempo de parlar, y los bastiones oscuros de aquellos que intentaron, con la demagogia, la parlanchina, la mentira, los  ocultamientos y la manipulación de masas,  saldrán a la luz cuando toque. La pena de todo esto es que somos el pueblo llano los que pagamos las meteduras de patas de las dos potencias políticas más fuertes de este país.  Si lo que pretenden algunos es describir la verdad, que lo hagan con sencillez y elegancia, y que el cutrerío y bajunerío barato lo abandonen en sus respectivas casas, donde, quizá, se les esté permitido platicar de ése modo. Aunque dijo Albert Einstein: “la sencillez y la elegancia que se dejen para los sastres”. Esto de las célebres citas nunca me fue bien porque no soy político ni tampoco platico en público vendiendo burras a 3 céntimos de euro, pero le estoy cogiendo el gusto. Sólo en el corazón de los españoles reside la verdad, la única y real verdad que intentan camuflar algunos a base de mentir y enfrentar al pueblo, y es de ahí de donde parten para garantizarse el sillón de oro. Todos lo españoles queremos, sin la menor duda, que ETA deje de matar, y que algún día podamos vislumbrar un horizonte más esperanzador sin muertos sobre ninguna mesa. Y, por su puesto, que los espectáculos circenses como los del lunes, no se vuelvan a repetir en la cámara donde estamos representados los españoles.

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