Recordarán ustedes (si no ahora hago un pequeño repaso) que el 20 de enero de 2006 Pepe Rubiales, actor cómico gallego pero que vive en Barcelona desde haces años, dijo en un programa de TV3 algo asombrosamente desmedido para los oídos de todos los españoles que nos sentimos aquel día humillados, insultados y profundamente dolidos. Ninguno de los que vivimos (gracias a Dios) fuera de Cataluña, pudo ver el programa por ser de ámbito autonómico; pero sí que pudimos leer días más tarde en la prensa escrita, oído en la radio y visto en algunas cadenas privadas de emisión nacional esta burrada. Lo que profirió exactamente este displicente, bufón y gilipollas actor fue esto: “Que se metan a España ya por el puto culo a ver si les explota dentro y les quedan los huevos colgando de los campanarios”. A mí, créanme, me cuesta transcribir las palabras del actor. Esto vino al caso en respuesta a la pregunta que le hizo el presentador del programa: “¿Cree usted que la unidad de España está en peligro?” A lo que Pepe Rubiales añadió: “Que se vayan a cagar a la puta playa con la puta España”. Pues bien, refrescada la memoria, voy a lo que voy.
Por aquel tiempo escribí un artículo mostrando mi más absoluta repulsa a esas palabras balbuceadas por el impresentable en cuestión, y confié, luego de enterarme de que algunos españoles le habían demandado por ello, en la justicia. Pero por lo visto, no toda la justicia es la misma en todas las comunidades autónomas, según he podido observar con respecto a este asunto, y como la demanda se cursó en el Juzgado de Instrucción número 5 de Sant Feliu de Llobregat, pues nos la tenemos que comer con papas, digo yo. La juez, en resumidas cuentas, cree que Pepe Rubiales no insultó a España. Dijo, exactamente, que las palabras de Pepe no constituyen un delito de ultraje a España ni de incitación al odio, “porque quien lo manifestó [Pepe] goza de una notoria fama de bufón”. Y de cabrón (esto lo digo yo.) A mi entender, esto viene a decir que, de cachondeo, me puedo cargar en los muertos más frescos de alguien sin que me ocurra nada. De que si lo deseo, puedo arrojar otros dispendios públicamente contra los catalanes sin que tan siquiera me multen por ello, y que, bajo el amparo (que también lo dice la juez) de la Libertad de Expresión (y la escribo con mayúsculas porque soy defensor de la misma) se puede decir y pensar lo que se quiera, lo que no especifica es cómo se dice y cómo se piensa. Esto es que yo, puedo arremeter contra todo un pueblo de la peor manera, vulgaridad y desmedidas formas de expresión hiriendo la sensibilidad de los ciudadanos y ciudadanas sin que tan siquiera me hagan daño los aludidos. Creo, y lo expreso desde el ejercicio de mi profesión, que una cosa es mostrar indiferencia de la peor manera y otra muy distinta vomitar palabras como las de Pepe, que lesionaron los sentimientos de muchos españoles. Me parece bien que los catalanes, por la espalda, claro, porque de cara no pueden, nos desprecien, nos insulten y nos rebajen a los más hondo, pero debo decir que los españoles nos sentimos orgullosos de serlo, y que defenderemos nuestra dignidad por encima de cualquier cosa.
La fiscalía solicitaba una multa de 21.600 euros, pero según la juez, no existió indicios racionales de criminalidad. La juez también exculpó al presentador del programa, Albert Om, tachándolo de “profesional incuestionable”. Recordarán ustedes que el público asistente al plató aplaudió enfervorizadamente. Pues bien, dicho esto, concluyo (porque ya se me acaba el espacio, como pueden observar) solicitándoles a ustedes una reflexión cuando la juez considera que “las acusaciones particulares actuaron de forma abusiva y maliciosa, y es por ello que deberán pagar cada una un tercio de las costas judiciales”. Esto manda huevos. Después de putas apaleadas. Por eso me siento orgulloso de haber nacido en Andalucía y vivir donde vivo, porque de haber sido catalán, la cara se me hubiera caído de vergüenza. Está claro que es en aquella región donde hay más bufones, y donde la justicia se ríe como la corte de palacio.
0 comentarios